Saltear al contenido principal

Volveré, esa es mi promesa (Fragmento I)

¡Madre sacadme de acá! ¡No me dejes!— grito desde el otro lado de la puerta.

Estaba encerrado en un establo que estaba lejos de su pequeña aldea, tenía miedo apenas era niño con tan solo diez de edad y ya lo había perdido todo a su madre, sus amigos y su hogar.

Cayó sobre el heno y empezó a llorar. Mientras comenzó a recordar como en un par de minutos lo perdió todo.

Era un día común como los demás, el clima era algo cálido en donde una pequeña aldea llamada Orsaj que se ubicaba en el bosque Ambler. Los aldeanos de Orsaj se apoyaban mutuamente en cualquier caso, además cada aldeano tenía una profesión ya sean alfareros, herreros, ganaderos o labradores. Mientras todos hacían sus deberes había un niño de diez años que practicaba con una espada de madera mientras su madre, alfarero, estaba con la arcilla haciendo una vasija.

Su pequeño hijo tenía un sueño en ser un gran caballero para proteger a su madre y los demás aldeanos pero desde lejos se escuchó un grito, todos los aldeanos dejaron de hacer sus deberes y fueron donde se oyó aquel grito. Los aldeanos iban a entrar al bosque y de pronto salieron entre los árboles los “Gurboks” y los aldeanos empezaron a retroceder y atacaron con sus grandes alabardas, los caballeros valientemente fueron contra los Gurboks pero fue en vano cada caballero murió ya sea partido en dos, con la cabeza aplastada o sino comido por ellos. La madre que aquel niño al ver que estaban peligro, tomo la mano de hijo y se lo llevo lejos donde había un establo que estaba oculta por las ramas de los árboles. Pero un Gurbok los empezó a seguir, la madre al darse cuenta corrió con más velocidad y logro perderlo por al menos unos segundos que fueron muy recomendados ya que logro esconder a su hijo.

Antes de irse su madre tomo un pedazo de madera y lo puso contra la puerta del establo y desde ese lado le dijo tristemente: “Hijo mío perdonadme por hacerte esto pero tú eres la única esperanza en cambiar el mundo, cuidad de las personas que más amáis, no le temáis a la oscuridad y encontrad la luz que ilumine tu camino y no temáis a la muerte. “Un verdadero caballero que se enfrentad a sus rivales con amor podrá superad la muerte, no importa que tan fuerte sea el rival o las veces que caigas siempre te podrás levantar más fuerte. Hijo mío yo te a…mo.”

El Gurbok con su alabarda la atravesó el corazón, tomo del rostro y con sus manos la hizo añicos, las lágrimas del pequeño niño empezaron a caer desconsoladamente pero sin hacer ningún solo ruido, ya que si lo hacía también moriría. Escucho la sangre que se desprendía de su madre, no pudo hacer nada solo escuchar y después de unos minutos se llevó a su madre arrastrándola por el bosque hasta que solo escuchar los fuertes pasos de aquella bestia.

Las nubes oscuras estaban de regreso, aquel establo se convirtió en un vacío en el cual el pequeño niño con los ojos llenos de lágrimas se quedó sentado sobre el heno y recostó su rostro sobre sus rodillas hasta que sus ojos empezaron a cerrarse por el dolor que sentía y se fue a un lugar mágico en donde su cuerpo y mente descansaron para al menos poder olvidar un poco el pasado.

Mientras el pequeño niño dormía los lobos salían de sus cuevas para buscar o cazar a sus presas pero el aroma de la sangre de aquellos aldeanos los dirigió, llegaron a la aldea y con sus fuertes dientes desgarraban los cuerpos que habían sido olvidados. Después de su gran banquete le aullaron a la luna y se fueron a buscar a otras presas. Pero su sistema olfativo los llevo donde estaba aquel establo.

Se acercaban rápidamente y al llegar olfatearon la puerta, uno de ellos con sus dos patas intento abrir la puerta otro con sus garras rasguñaba la puerta y la madera que la madre puso se cayó, el pequeño niño levanto asustado, los lobos empujaron la puerta pero el niño se quedó empujando del otro lado. Gritaba fuerte: “Por favor dejadme, largaos” sus lágrimas se apoderaron de él. Estuvo contra la puerta un buen momento hasta que se fueron y él se dejó libre.

El sol salió muy abrazador e ilumino cada rincón en donde reinaba la oscuridad, las aves cantoras empezaron a tocar sus hermosas melodías, las flores empezaron a abrirse y llenaban el bosque con sus diversos colores, los ríos sonaban y brillaban al contacto con el sol, los animales corrían por los bosques libremente.

El pequeño niño abrió los ojos lentamente, miro su entorno y vio algunos rayos del sol que entraban por algunas de las aberturas del granero. Abrió la puerta cuidadosamente y observo su alrededor, era hermoso, árboles de diferentes tamaños, hojas con tonos muy verdes, rocas de diferentes formas, la suave brisa que venía hacia él y resoplaba su cabello además el olor de la naturaleza era puro y satisfactorio.

Salió del granero muy tembloroso para irse a buscar ayuda o llegar a una aldea o reino para al menos quedarse y estar protegido por soldados, pero primero se arrodillo y miro la tierra en donde su madre se tuvo que ir a su sueño eterno. Sus ojos comenzaron a sufrir y con un fuerte grito le dijo al cielo azul: “Madre tu muerte no será en vano y salvare a este mundo, cuidare a las personas que amo lo juro. ¡Ahhhhhh……….!”

Se puso de pie y limpio sus lágrimas. Y fue a buscar la luz que iluminara su camino.

Caminaba sin temblar ya no tenía miedo sus pasos eran firmes, tenía la vista muy amplia. El pequeño niño estaba con hambre pero eso no era opción solo quería encontrar un lugar en donde habitar. Pasaron las horas ya el viento se hacía más fuerte que le daba mucho frío, su cuerpo temblaba pero no era de miedo, ya no lo soportaba. Empezó el sol a ocultarse entre las colinas, sus brillantes luces ya no iluminaban cada rincón, se comenzó a cansar, había caminado todo el día,  sus ojos estaban cerrándose poco a poco, sus piernas ya se debilitaban cada minuto, su estómago le seguía sonando.

Miro más adelante y vio un bosque con pinos y arboles blancos así que camino un poco deprisa. Piso el césped verde, ya había llegado, pero su cuerpo ya no tenía energías para pedir ayuda, así que cayó al igual que las hojas que se desprende del árbol a la llegada del otoño.

Continuará…..

Acerca del autor: Gian Romero Cerna

Yo también quiero dejar una huella en este mundo y daré todo de mí para lograrlo

¡Involucrarse!

Bienvenido a CCS Escritores

Únete a nuestra comunidad y forma parte del nuevo grupo de escritores CCS 7-25

Comentarios

Elizabeth Barbara Condori Vilca

Hermosa historia……

Hace 3 meses

Yo también quiero dejar una huella en este mundo y daré todo de mí para lograrlo

Volver arriba