Una vez mas Volveras a brillar

Llevo toda la noche tratando de conciliar el sueño, tumbado en mi cama mirando el cielo raso, tratando de seguir con la mirada las líneas que conforman los diseños curvos y rectos  conectándose entre sí. De pronto, me percato que los vellos de mis brazos y piernas están erizados y mi cuerpo tiembla por aquella fría brisa que entra por la ventana, que dejé entre abierta.

Volteo mi cabeza para ver el reloj colocado en la mesa de noche junto a mi cama, son las 4:00 am. La tenue luz roja de los números me permiten visualizar un poco el contexto de la habitación. Me levanto y camino entre las sombras, sorteando el maletín de mi computadora y aquella ropa que me quité y dejé tirada sobre el piso la noche anterior.

Acaba de pasar un auto. La luz de sus faros entraron fuertemente por la ventana iluminando aún más la habitación, y es espectacular ver las formas de luz que se dibujan por todas las paredes al chocar con los objetos que encuentran a su paso. La luz y la oscuridad trabajando en forma armoniosa para crear un espectáculo geométrico en el que imagino rostros, formas de animales que incluso, a veces, son atemorizantes.

Por un momento sonrío al ver todas las cosas locas que me imagino, camino hacia la ventana con toda la disposición de cerrarla  y, al llegar a ella, me percato que todo está muy oscuro. No puedo ver nada, trato de afinar mi vista para enfocar aquel árbol frondoso donde, por las tardes, me recuesto en aquella vieja hamaca heredada de mi madre, y disfruto la brisa fresca veraniega mientras escudriño mi celular y chateamos por WhatsApp. Además de las muchas otras ocasiones donde compartimos momentos contando aquellos chistes, de los cuales nos reímos por el hecho de que nunca los contamos como son.

Me siento frustrado muchas veces, quisiera salir, este encierro me  está  matando. Recuerdo esas palabras dichas, el día anterior que pudimos conversar, donde expresabas lo mal que te sentías y sin poder encontrar sentido a tu vida. Tal afirmación me hace sentir una gran presión en el pecho y, es tan intensa, que me corta el aliento; y cada esfuerzo de inspiración, se convierte en un suspiro por la situación que estas atravesando.

Te imagino llorando, de rodillas sobre tu cama, rogándole y pidiéndole a Dios te ayude con esas emociones que no puedes controlar.

También imagino verte reír al recordar alguna cosa tonta de las que te caracteriza y siempre dices. Tal vez imaginándote que te llenas de tal genialidad e inventas esa máquina del tiempo para ir al pasado y cambiar todos esos momentos donde cometiste esos errores y dijiste tantas cosas que estoy seguro no quisiste decir. Sin embargo, tu mente sin control, pero a la vez al control de todos tus sentidos y tu cuerpo, sin filtro ni edición, utilizaba tu lengua como el medio para soltar todo lo que tu ira te hacía sentir.

Otra vez mis pensamientos vuelven a mí y me doy cuenta que sigo mirando hacia afuera por la ventana, que intentaba cerrar, y que ya no quiero, ya que el frío que antes sentía y me ponía los pelos de punta, se ha convertido en algo refrescante y mi cuerpo lo asimila de tal forma que lo satisface.

Ahora, sentado sobre el pequeño escritorio en mi cuarto, lleno de papeles y lápices los cuales utilizo para realizar mis dibujos y trazos que siempre se me ocurren característicos de mis trabajos de arquitectura, enciendo la pequeña lamparita prensada a un costado del sobre de la mesa para escribirte todo esto que has leído hasta ahora.

Quiero decirte amigo mío que te admiro, que sé la fuerza que tienes en tu interior y que eres un vencedor. Que todo este tiempo de cuarentena lo has aprovechado para instruirte y mejorar y eso, mi amigo, también a mí me ayuda al ver tu gran ejemplo y perseverancia.

Siento un olor café recién hecho, eso solo quiere decir que son las 5:00 am. y el vecino se alista para ir al trabajo. Es médico y todas las mañanas a esta hora prepara su desayuno. Casi puedo adivinar lo que prepara por la mezcla de aromas que entra por mi ventana, ya que está cerca de la ventana de su cocina, huevos revueltos con vegetales y café. Es un gran hombre, digno de admirar. Deja a su familia en este tiempo tan difícil que estamos viviendo de enfermedad e incertidumbre para salir a ayudar a otros  sin importar tener que pasar días, incluso semanas, sin poder regresar .

La noche pareciera estar más oscura sino fuera por la lámpara y la luz tenue del reloj no pudiese ver ni la palma de mi mano, lo cual me hace recordar una última cosa que quiero decirte. Estamos justo en la hora cuando la noche está más oscura, pero también es la hora que precede al alba. Es la hora mi amigo donde pronto veremos la luz del día, esa luz que alimenta las plantas y las hace crecer así como crece la esperanza en nuestros corazones.

Aprovecha esta hora para mirar el cielo, la oscuridad nos deja ver mejor las estrellas, cada una de ellas  es representante de esa esperanza que nos dice que este nuevo día tendremos otra vez la oportunidad para volver a brillar.

 

Con cariño tu amigo A.J   

0

Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. romina

    Muy buenas descripciones, aunque recuerda que trasladar al lector a un espacio nos obliga a no muchos movimientos, para no perderlo. Lo traigo donde yo estoy para compartirle lo que quiero decir. En tu carta el objetivo del mensaje a comunicar se perdió un poco.

Deja una respuesta

13 − diez =