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Una nueva carta

Victoria:

Mientras escribo esto tengo a mi alrededor como únicos testigos a los cuatro muros blancos de mi habitación que parecen contemplarme expectantes. El ambiente es tibio y el silencio de la noche es envolvente. Sentado sobre mi cama, empiezo a sentir por momentos la pesadez de mis párpados.

Han pasado nueve años desde mi última relación fallida. Años difíciles; años en los que tuve que hacer cambios drásticos y entregarme a Dios para que hiciera una reingeniería de mi fallida existencia.

Estoy tranquilo (cosa extraña). A diferencia de otras noches, mi mente no divaga con cálculos, plazos o presupuestos. A mi lado, mi laptop aún espera el término de mi autoproclamado periodo vacacional. Mi colección de libros sobre la silla al lado de mi cama podría decir lo mismo.

Ha sido un tiempo en el que varias veces he sentido el peso de no encontrar a nadie que comparta mis convicciones más profundas. Es difícil, incluso, refrenarse para no buscar a alguien por puros atributos físicos, en aras de encontrar una persona con quien establecer una relación más fuerte.

Aún me resisto a dormir. Bajo la luz blanca de mi habitación hago esfuerzos por enfocarme en escribir. De reojo miro, sobre la mesa de noche al lado de la cama, la fotografía enmarcada que me regalaste para nuestro aniversario. Allí estamos, juntos, como aquí, como ahora. Victoria, aún me quedan cosas que decir.

No tienes idea de cómo me has hecho falta estos años.

Sí, años. Años fuertes. Años en los que he sepultado en el silencio emociones intensas simplemente por no tener quién me escuche, lidiando con mis problemas desde la soledad. He tenido preocupaciones sin tener a mi lado a quién manifestárselas. He sentido miedo sin que nadie me dijera que todo iba a estar bien.

El recuerdo de todas esas cosas a ratos me transporta esta noche, desde esta habitación, hasta la lejanía de aquellos años sin término.

La reestructuración de mi vida aún continúa, aunque los tiempos del Creador a veces me parecen exasperantes. Mi proceso de reingeniería es, quizás, un proceso que ya no puede continuar estando solo. Deberás tomar parte de mis planos y leerlos, interpretar fórmulas y teorías y, eventualmente, realizar tus propios trazos y deducciones.

Acabo de cerrar la puerta. El ambiente empezaba a enfriarse.

Comencemos.

Burgos2099

Si no es verdad, no lo digas.

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