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UNA NAVIDAD EN FAMILIA

Cada navidad tiene un toque diferente y especial, algunas son tranquilas, divertidas y muy locas. Si tuviera que describir mi mejor navidad, sin duda hablaría sobre la navidad de hace un año:

Los días fueron maravillosos y emocionantes en casa, decoramos murales, adornos y alistamos por primera vez nuestro nacimiento, íbamos a pasar una navidad espectacular porque íbamos a estar reunidos toda la familia, incluyendo a toda la familia de mi mamá en nuestra casa, mis tías, tíos, primos y sobrinos lejanos. La espera para la fiesta fue muy emocionante para todos,  compramos una mesa (porque la familia es extensa) y recuerdo que volviendo detrás de un carro fingimos con mis hermanos ser personajes de aquellos juegos en los que disparas a zombies y te ocultas; las personas nos miraban raro pero nosotros nos divertíamos mucho, decoramos la casa con luces y adornos, y preparamos el pavo junto con mi tío Antonio, mi mamá estaba muy preocupada pero a la vez contenta. Ordenamos muchas cosas y jugamos monopolio con mis sobrinos lejanos Fred y Diego, nos divertimos en un colchón pequeño que fue desde nuestro cohete a una alfombra mágica a una nube voladora, me divertí con su compañía y cuidado, y aunque no tenía mucha experiencia, me esforcé en protegerlos mucho, sin perder mi toque profesional en las escondidas, mientras en el cuarto de nuestro primer piso los mayores conversaban;  Fred, Diego y yo jugamos hasta que no pudimos más.

Cuando fueron las 00:00 nos reunimos alrededor del nacimiento donde cantamos, rezamos, nos abrazamos y , mi pequeño sobrino Fred tocó la flauta al estilo de la noche buena, luego de ello nació el divino niño Jesús en nuestra casa y en nuestros corazones; y mientras bajaron todos fui a mi cuarto y  lloré un momento para después bajar a cenar cuando todos me llamaron, me limpié las lágrimas de alegría y sonreí lo mejor que pude, bajé y nos reunimos en la mesa donde comimos, contando historias de anécdotas de cada año, tomamos chocolatito .Luego de unos minutos mi tío Antonio y mi papá se vistieron de papa noeles e hicieron un show de regalos para los pequeños de la familia, fue inolvidable para todos; y aunque no perdí mi esperanza de recibir uno, me sentí feliz porque viví una niñez inolvidable, y porque aquel día lo pasaba  en compañía de personas maravillosas, siempre acompañada de las locuras de mi hermana Ruth, mi hermano Oscar y mi hermano Enrique, que antes de dormir, cuando no había nadie ya, hicimos de las nuestras para cantar a todo pulmón la canción de “libre soy” haciendo nuestros efectos especiales con espuma de carnavales y divirtiéndonos como solo nosotros sabemos, con nuestras locuras y adversidades, con nuestros cabellos volando en los aires, con las sonrisas de oreja a oreja y las patitas de gallo que cada año nos indican que seguiremos juntos aunque envejezcamos.

La sonrisa de mamá, cuando al día siguiente nos despertó emocionada y alegre, con amor, algunas veces con besos y abrazos, otras con golpecitos leves en son de broma que le dan un tic a su estilo, u  otras cuando vamos a la cama de mi hermana y nos dormimos todos hasta donde el cuerpo lo requiera  o hasta que  nuestros estómagos quieran comer más.

Soy feliz cuando veo a un niño sonreír, o cuando por estas épocas puedo ayudar aunque sea con poco a las señoras que venden en los  mercados de manera humilde y valiente, las admiro mucho porque hay navidades en las que vamos con mi mamá y sabemos lo que se siente.

La navidad puede empezar un 10 de diciembre en un viaje con un abrazo inocente e inolvidable, o puede empezar un 24 de diciembre lleno de algarabía, quizá algunos lo atraviesan en un momento difícil, pero siempre hay que tener la fe en que todo mejorará, y que el mejor regalo…es una sonrisa.

 

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Comentarios

René Pari Me gusto tu historia 🙂
Hace 2 meses
LIZBETH GIOVANA QUISPE COLCA Mchísimas gracias 😁
Hace mes de 1
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