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Una navidad diferente

Todo estaba listo para la cena de navidad familiar de cada año. La camioneta de papá llevaría toda la comida. El día era perfecto y el sol estaba en todo su esplendor, ni una nube en todo cielo.

2:00 pm y todos lisos para el viaje a Ciudad Capital, un viaje sencillo de 6 horas. Papá era muy bueno para calcular tiempos de carretera, tráfico de Ciudad Capital con todo y manifestaciones, algún imprevisto, acomodar la comida en la cocina, servir platos, repartir letanías y cantar villancicos, y eso desde que despertaba cada 23 de diciembre, día de extremo movimiento para la familia entera.

2:15 pm como si se tratara de un autobús de primera clase de la central partimos sin más retrasos.

El viaje parecía tener la sincronía de un reloj suizo, todo salía al paso y a tiempo. Cerca de las 4:55 pm todo empezó a fallar. Primero se poncho una llanta y a llanta de refacción era la del auto de Mamá y no sabemos por qué llego ahí y la de la camioneta de Papá no estaba.

De la nada el cielo el cielo se llenó de nubarrones y llovió a cantaros hasta pasadas las 10:00 pm y como si fuera brujería los autos pasaban a cuenta gotas por esa parte de la autopista que normalmente y a cualquier hora estaba muy transitada, ningún celular tenía señal y el de Papá se quedó sin batería en ese preciso momento.

Para las 11:00 pm todos estábamos muy tristes pues aunque teníamos toda la cena, era mucha y no teníamos nada para guarecernos de frio y la humedad de la noche que apenas permitía vernos las caras.

En eso paso una camioneta con una familia numerosa a gran velocidad que perdió el control, se salió de la carretera y se volteó. Papá saco su lámpara de emergencia y de inmediato todos nos fuimos a tratar de ayudar. Milagrosamente no hubo muertos ni heridos salvo unos golpes y raspones leves.

Papá se dedicó a ayudar al señor, Mamá a la señora y nosotros a los 7 niños. Fue así como nos dimos cuenta que era una familia que pretendía salir de campamento ya que traía bolsas de dormir, casas de campaña y todo el equipo de campamento.

A las 11:25 recuperadas gran parte de las pertenecías de aquella familia encendimos una fogata para calentarnos todos, al parecer pasaríamos ahí la noche. Ambas familias estábamos muy tristes.

Entonces paso algo increíble.

Papá y el señor se miraron uno al otro muy tristes

– Valió m@dr3s mi cena navideña

– A mi campamento se lo cargo la chiH9@d@

Hubo un silencio prolongado que fue interrumpido cunado ambos y al unísono soltaron una carcajada y como si lo hubieran ensayado al mismo tiempo

– !Qué diablos!!!

Así que sacamos la comida para calentarla en la fogata, levantamos las casas de campaña, cantamos villancicos y cenamos ambas familias, totalmente desconocidas, juntas y pasos una navidad diferente.

Acerca del autor: Octavio Alejandro Velasco Cardenas

Maestro de Español en Secundaría Pública interesado en ver sus intereses para mejorar mi comunicación con mis alumnos

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Comentarios

Arianys Del Carmen Núñez

En la vida no hay casualidades, solo que el momento era para encontrarse y pasar en familia… Hermoso y diferente.

Hace mes de 1

arianysnunez

Maestro de Español en Secundaría Pública interesado en ver sus intereses para mejorar mi comunicación con mis alumnos

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