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UN TRISTE ADIOS

Creí que el contacto con la naturaleza me daría el valor que necesitaba para decirte la verdad, pero solo dejo mostrar mi cobardía, el miedo que siento  y lo que me aterra el no volverte a ver.

Llevamos tres días en este hermoso bosque, respirando el aire libre de contaminación, realizando caminatas en medio del bosque, nadando en las aguas cristalinas del rio, sumergiéndonos en las cuevas de piedras azules,  durmiendo en una  pequeña, pero cálida cabaña.

Si supiera que este sería mi último día, nada me daría más placer, que permanecer en tus brazos viendo las llamas de la chimenea consumirse,  mientras el sol se esconde entre las copas de los árboles. Cada noche a tu lado ha sido perfecta,  besarte como la primera vez, desear tu piel, tu cuerpo, tus labios, me hacen estremecer de placer y ahora te miro ahí parada frente a la ventana, observando la hermosa vista de un nuevo día, jugando con el roció atreves del cristal, eres la persona perfecta de la que me enamore, daría mi mundo entero por unos años más a tu lado o por un minuto, por un segundo,  compartido contigo.

— ¿chocolate?—puse frente a ti el líquido espumoso.

—gracias —sonreíste mientras bebías un sorbo.

— no tienes nada que agradecer —me acerque para darte un ligero beso—esta mañana luces diferente.

—no quisiera irme…y…si pagamos otro día —me regalaste una sonrisa coqueta.

—no lo creo tenemos que irnos por la tarde.

Nos sentamos frente a la chimenea.

—amor —me miraste fijamente—sé que algo pasa… ¿Por qué no me dices?

Sabía que si te lo decía no me dejarías ir, que el amor que sientes por mi te obligaría a permanecer  a mi lado, hasta el último día, intente no llorar, intente no gritarte la impotencia y el dolor tan grande por el que estaba pasando.

—no pasa nada, pero quiero que sepas que te amo, eres una persona muy especial, tu formas mi mundo, tu eres parte de mi vida.

Finalice la frase con un beso apasionado. Estaba dispuesta a dejarme llevar por todo lo que sentía por ti, esa mañana no existiría el tiempo, me olvidaría de mi antagonismo  entre la vida y la muerte, comencé a disfrute cada centímetro de tu piel, me introduje entre las dulces aguas de tu cuerpo, permaneciendo inmóvil en mi pensamiento y lo que me hacía responder a tus dulces besos,  era la pasión,  el deseo de dejar marcado tú recuerdo en cada centímetro de mi alma, esa mañana nos entregamos con la pasión de dos amantes después de una larga separación.

Permanecí  observándote hasta verte en un profundo sueño, quería recordarte para siempre, gravar tu rostro en mi mente y siempre mantenerlo presente.

—perdóname por favor—Susurre al darte el último beso—solo dios sabe cuánto te amo

Me levante con cuidado intentando no despertarte,  mientras permanecías inmóvil en la alfombra, comencé a vestirme  observando tu cuerpo desnudo, tu piel suave resplandecía por el fuego de la chimenea. “Desearía que todo fuera diferente”, menciono una pequeña voz en mi interior. Coloque frente a ti un sobre blanco y con un sollozo de dolor te dije adiós.

Salí de la cabaña con una pequeña maleta y las llaves del coche, intente no voltear atrás, controlando las ganas de regresar y provocarte el dolor que yo sentía. El dolor del que intentaba protegerte,  mi tristeza resultaba ser tan grande que el aire comenzaba a faltarme,  el camino al coche fue  muy corto y por el retrovisor vi por última vez el lugar que fue testigo de nuestro amor.

—adiós mi querida alma, adiós para siempre

Encendí el auto dispuesta a no dar marcha atrás. Por el camino se miraban hermosos paisajes, pero en lo único que pensaba era en el contenido de ese sobre, en tu expresión cuando lo vieras y te dieras cuenta de que ya no estaba ahí.

Amor

Eres lo más grande que me ha pasado en la vida, no me arrepiento de lo bueno y lo malo que he vivido a tu lado. Desharía que este fin de semana no hubiera terminado, disfrute cada noche que pase a tu lado, cada mañana que desperté viendo tu hermoso rostro. Solamente dios sabe cuánto te amo. Mi querida alma y es por eso que he tomado esta decisión, el amor que siento por ti es tan grande que soy incapaz de verte sufrir,  mi amor, si quieres  llámame cobarde por la decisión que acabo de tomar, pero no quiero arrastrarte al abismo en que estoy cayendo en donde solamente la muerte es el consuelo.

Mi querida alma, estoy condenada, mi tiempo en este mundo muere cada día que pasa, el aire se niega a permanecer en mi cuerpo. Los estudios que recogí aquella tarde lluviosa, me diagnosticaron una enfermedad que terminara con mi vida.

No llores por favor, siempre permaneceré a tu lado, me llevo las mejores noches, los bellos momentos que he vivido contigo, mi querida alma la muerte decidió separarnos, pero soy yo quien no quiere arrastrarte conmigo no quiero terminar con tu vida, quiero que me recuerdes como fui, quiero permanecer a tu lado como  un bello recuerdo.

No quiero que veas como mi cuerpo se va deteriorando, porque fui yo quien me negué a escuchar los gritos de auxilio que me daba y ahora pagare las consecuencias, mi querida alma lastimada, me voy de tu lado porque solo dios sabe cuánto te amo.

Detuve el auto en medio de la carretera deshabitada y comencé acorrer asía la nada sin dejar de llorar, de  lamentar mi desgracia, me detuve cerca de un precipicio y fue ahí cuando me enfrente con mi creador, comencé a gritarle, intentando pedirle una explicación, no entendía por que las cosas pasaban de esa forma, que clase de juego era para él, porque en unos días me quito todo aquello que me había costado años construir, levante la vista al cielo buscando una esperanza, pero no hubo respuesta.

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