Un dia especial

Recuerdo aquel día, teníamos clases normales, nos habían exigido hacer un poema especial a Cristóbal colon, mi colegio era la historia viva.

Empecé a escribir cuando tenia 10 o 12 años no recuerdo con exactitud, y siempre mis poemas se trataban de la amarga soledad que sentía desde pequeña y el frio helado que me causaba la partida de quien para mi era mi amor eterno; mi abuelo.

No tenia mucho conocimiento de historia, pero quería demostrar que tenia talento y que podía enfrentar cualquier reto que se me exigiere; entonces decidí leer sobre sus batallas, lo que decía, sus frases celebres; decidí investigar un poco para luego poder escribir; trate de sentir sus emociones, su tenacidad, su liderazgo, su disposición para cambiar el mundo. 

Y entonces empecé; fue difícil al comienzo pero después las palabras surgían de la nada y por si solas; fue emocionante, me sentí dentro de mil batallas juntas; cantaba el himno de Colombia con orgullo, luchando por la libertad incontrolable y al mismo tiempo; me reía por mis imaginaciones infantiles.

El tiempo paso corriendo, y ya se acercaba la hora de partir, así que emocionada corrí al baño y empecé a ducharme; tenia miedo, porque ese seria la primera vez que declamaría para alguien; y pensé en lo peor; dude de mi misma, y si me quedaba helada enfrente de todos y si no sabia decirlo bien, entonces practique y practique como recitarlo de tal manera que pudieran sentir lo que sentí al escribirlo, con tantas emociones e intriga.

corrí a clases, ya era demasiado tarde.

Ese día seria especial yo lo sentía, y si fracasaba podría vivir con ello, pero no intentarlo no saber que pasaría seria fatal; empezó la clase de español, la profesora nos mando a hacer una mesa redonda, todos estaban asustados, algunos porque no pudieron realizar el taller, otros porque no sabían hacer poesía o quizás porque nunca lo intentaron; entonces después de que varios participaron en otros puntos del texto, yo esperaba el indicado; cuando pidió la participación de alguien yo alce la mano; todos me observaron, estaba asustada; pero tenia el valor para declamar mi poema y eso hice, todos estaban concentrados en mis expresiones; incluso la profesora y jamás lo pensé pero al terminar todos aplaudieron; incluso se levantaron a aplaudirme y me felicitaron; dijeron que jamás habían escuchado un poema tan bello; me sentí feliz, sentí que volví a nacer de nuevo, que por fin alguien me había escuchado, y que tenia talento para algo.

Mi profesora era grandiosa, ella me ayudo a superar parte de mis problemas, sin ella no hubiera leído ni un libro; ni tuviera gustos por la literatura; era una mujer fuerte, decidida, muy creyente en Dios, y algunas veces era creída; como una diva; tenia un gran corazón; aunque el primer día de clases con ella no decía lo mismo; recuerdo que me mando a leer un cuento de carrasquilla, era muy pequeña y leí mal, no porque no supiera leer sino porque me daba miedo, ella parecía del ejercito militar; y me quedaba en algunas palabras; me grito fuerte ” siéntate, esta mas que visto que debes estar en un grado menor”; tienes 0; yo jamás en mi vida había sacado tan bajo; era indignante; decepcionaría a mi madre; y llore delante de todos como lo que era una niña.

Pero admito que aprendí con ella bastante, era exigente y eso me sirvió para exigirme mas; fue increíble todo lo que me ayudo, es mas recuerdo que nos mandaba a hacer teatro; y nos tocaba a nosotros mismos hacer todo ensayar, hacer la escenografía y hacer los libretos; lo bueno es que algunos ya estaban solo era actuar; pero ensayar con tanta gente no era facil; tengo buenos recuerdos de nuestras actuaciones.

    

 

 

 

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Sary Torres Ramos
Author: Sary Torres Ramos

Quien vive soñando, vive creciendo

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