Un beso de amor.

Caminaron juntos, sin temor Él tomo su mano y como una cuerda tejida casi a la perfección, entrelazaron sus dedos fundiéndose por completo en uno. La noche estaba fresca, corría una suave brisa primaveral, rosaba sus rostros con la suavidad de un pétalo. Mientras caminaban por el sendero empedrado de aquel parque, la miraba de reojo, queriendo decir algo, pero a la vez sin saber que. No quería cometer errores, quería que ese instante fuera perfecto, tal cual lo era ella, con ese hermoso cabello ondulado que caía sobre sus hombros de forma majestuosa, sus hermosos y almendrados ojos, solo con mirarlos era como entrar en un trance celestial del cual no quisiera salir jamás, era hermosa. Se detuvieron bajo un gran árbol de guayacán, sus hojas completamente amarillas, daban la impresión de ser farolas con tenues luces, que reflejaban la imponente luna llena que se alzaba esa noche, Alberto sintió sus manos sudorosas y se percato que ella también estaba nerviosa, motivo que aprovecho para llenarse de valor y tomarla de ambas manos, y mirándola fijamente le dijo: ¡no hay lugar en el mundo, en el que quiera permanecer para siempre, más que donde yo este contigo! acercándose poco a poco, bajo la luz de un millón de estrellas, pudo por primera vez en su vida saber lo que es un beso de amor, de esos en los que entras en el alma del otro, a través de sus labios, era el manjar mas exquisito, y era para Él y solo para Él.

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Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Yesenia Cortés

    Hermoso, cuando te encuentras enamorado es lo que sientes por primera vez

  2. Alberto

    Muchas gracias

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