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Tu Sonrisa Brilla, Como El Sol

El sol relucía muy brillante. Lo habíamos decido rápido, sin pensarlo bien, ambos escapamos. Sería sólo un día, nadie se enteraría, o sospecharía, sería un secreto. Un día que nadie más que tú y yo, conoceríamos de su existencia.

Tomaste mi brazo, sonreíste y dijiste. Todo estará bien. Vamos. Recuerdo tu sonrisa, esa tan peculiar que solo aparecía, cuando todo estaba bien, esa que solo observe una vez.
Fuimos a un parque de diversiones. El primer juego fue el más divertido. Después de subir y acomodarnos, comenzó a girar una y otra vez, y no dejábamos de reír. Tus gritos y sonrisas, se mezclaban con los míos, y eran fuertes, tan reales pero efímeros.
Así paso, un juego tras otro, una hora se convirtió en dos, y esas dos en cuatro. Fue muy rápido, eso pensamos ambos. Teníamos hambre y frio, pero nada bastaba, no queríamos separaros. Sería el último día. No podíamos despedirnos así, no podía.
Al final del día caminamos. Uno junto al otro. Yo sostenía tu brazo, aún recuerdo, las calles y los lugares, por los que paseamos. Caminábamos lento, mientras vimos una feria, era pequeña, todo era artesanal y eso le daba un toque más especial. Nos acercamos a una señora, y observamos muchas artesanías. Decidimos comprar brazaletes, ése sería nuestro único recuerdo, por lo menos el único físico.
Fue un hermoso día, mi mente se niega a olvidarlo, y a ti también.

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