Tranquilidad en el Caos – Reto #1

 

Aquí estoy con la soledad. Atrapado entre las paredes de mi casa. Siendo ella por defecto, mi mejor amiga. Aquí conmigo, pero desde lejos, sintiendo como ella también a ti, te hace compañía.

Tengo miedo de escribirte. Miedo de que mis letras no sean lo suficientemente sensoriales como para hacerte sentir un cálido y fuerte abrazo. A kilómetros de distancia, se encuentran nuestros dolores, las molestas culpas y los sinsabores que los golpes de la vida nos dejan. Pero, ¿somos realmente culpables de todo esto? Al menos completamente, no lo creo.

En estos momentos de cuarentena debido a un virus que azota al mundo, me refugio en el interior de mi alma, en donde me encuentro con esa versión tan pura y noble de mí. Desde aquí, siento cómo crezco en amor. Mi pequeña perrita Mandy y mi grandota Meike, han estado mostrándome como se siente la fidelidad y la verdadera lealtad. Alegran mis días y los hacen resultar fáciles de llevar. Veo el amor de Dios en dos mascotas que sienten hasta la más recóndita fibra de mi espíritu. No es fácil encontrarse sólo en esta crisis, pero tengo razones por las cuales alegrarme y pensar que debo vencer esta prueba puesta al mundo, porque tengo los motivos perfectos para seguir caminando por la vida. Esos motivos son mis sobrinos. El pequeño gigante príncipe de tío, Kayden; la hermosa princesita de mi corazón, Sahian y la pequeña luz que alumbra mi vida, Sahani. Ellos me hacen pensar en la perfección que hay en la familia.

Preciosa Hillary, no estamos en los mejores momentos de nuestras vidas, a decir verdad, no es el mejor momento de nadie. Estamos viendo cómo la raza humana puede pasar de creerse superior, a ser derribada por asuntos netamente microscópicos. Es entonces cuando me doy cuenta que no somos nada dentro de un universo que es infinito. Sin embargo, siendo minúsculos e imperceptibles dentro de algo tan vasto, un ser superior a nosotros, nos regala la oportunidad a ti y a mí, de hacer la diferencia en medio de tanto caos.

El mundo entero está temblando y así temblamos nosotros, con esas ambiciones y todos nuestros sueños dibujados en frente, golpeando con desesperación la incertidumbre de poder ser cumplidos.

Puedo sentir tu soledad. Puedo oler tus miedos. Porque por alguna insólita razón, huelen a los míos.

Recordar las charlas extensas pensando en lo que alcanzaríamos muy pronto. En nuestros futuros como padres y en la formalización de una familia. En nuestros objetivos profesionales y la realización de sueños que veíamos acercarse. Pensar en cómo serían los rasgos físicos de nuestros hijos, hasta pensar en cuántos nietos nos harían ser abuelos, mismos que veríamos jugar en el jardín, sentados en nuestras mecedoras…

¿Tendremos la oportunidad de formar nuestras familias? Ciertamente no lo sé, pero desde lejos, en esta cruel distancia, quiero tomar tu mano y decirte: ¡Aún no te rindas! Porque para saber lo que nos depara, falta menos.

dhjvalderrama
Author: dhjvalderrama

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. romina

    Escribes muy bien, pero no olvides el objetivo del reto. ¿Qué emoción transmites en tu escrito? ¿Cuál buscábamos?

  2. dhjvalderrama

    Correcto, el objetivo principal era transmitir esperanza y creo que lo torné sombrío y algo triste.

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