Sr. Nelson -Reto 1

Sr. Nelson, le escribo con el deseo de contarle que marcó mi vida.

Al inicio no sabía como dar pie a esta carta, luego me di cuenta que lo importante era hacerlo aunque no encontrara las mejores palabras. 

Usted debe saberlo y me disculpo, pero me tomé el atrevimiento de anotar su casillero postal para poder enviarle este mensaje.  Esto podría significarme el puesto, pero mi alma me pidió escribirle y no me pude negar. 

Sé que estos días de pandemia son caóticos, y que por encima de la emergencia mundial tenemos muchas otras preocupaciones. En lo personal, fue difícil digerir sus palabras. Un divorcio, la pérdida de su casa, el remate de su almacén y todas sus tarjetas de crédito a reventar. Sin embargo, estoy seguro de que no me lo contó por causar lástima. Simplemente necesitaba compartir su carga, aunque fuera con un desconocido en el teléfono. Gracias por eso.

Con honestidad me alegro por esa oportunidad única que me dio de ser el oído atento y dispuesto a escuchar. Me convertí en ese pañuelo de lágrimas que no brotaron porque somos demasiado machos para llorar con un extraño al teléfono.

Incluso si el corazón está roto, y nuestra habitación se ha reducido al asiento trasero de un automóvil, seguimos en pie de guerra.  Pero está bien aliviar la carga, yo también he visto mis ahorros pasar de cinco ceros a uno solo sin más números que le acompañen. 

No obstante, quisiera hacerle una pregunta ¿ha notado cómo durante la cuarentena los pájaros cantan más a menudo? Cantan por que son libres, incluso sin tener un peso en el bolsillo (quizá les ayude el hecho de no contar con bolsillos del todo). El punto es que nosotros también somos libres. Tal vez usted sienta que somos presos de nuestras inquietudes, a mí me pasa igual. Pero encontramos libertad en los pequeños detalles. Escuchar nuestra canción favorita, encontrarnos con un viejo amigo en un libro, escribir una carta… hablar con un desconocido a cientos de kilómetros y ventilar nuestras penas.

Quiero darle las gracias por darme un poco de aire fresco en estos días de encierro, lo digo de corazón.

Sr. Nelson, usted ha sido ese toque humano que me puso los pies sobre la tierra al mismo tiempo que abrió mis alas para volar hacia mi libertad interna. Me di a la tarea de escribirle porque en medio de sus palabras desgarradoras noté un tinte de esperanza. Hablando conmigo usted se hizo la promesa de salir del hoyo en el que cayó por azares de la vida. Esa lección de fortaleza que me dio, aun doblándome la edad, la llevaré conmigo y la compartiré con los míos. Recordaré ese día como la ocasión en que un hombre sin rostro me devolvió la perspectiva. 

Sr. Nelson, gracias por brillar en medio de la tormenta, espero que esta carta le encuentre tan bien como usted me ha dejado.

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Escribes bien, pero no pierdas de vista el objetivo del reto.

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