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SOLO POR HOY

 

Llego a casa, después de un día pesado de trabajo, me paro frente a los ventanales negros desteñidos por la intemperie, que se pueden apreciar desde la entrada, miro el color crema de las paredes con manchas por el agua y la marquesina sin pintar, sé de inmediato que es necesario el mantenimiento otra vez, pienso en los diferentes tonos que le  puedo aplicar a mi hogar, mis perros, simba y kiwi de raza pitbull desde la cochera me observan en silencio moviendo la cola, el movimiento de la lengua, el color de su pelo y el collar de picos que traen convencen del peligro para los desconocidos. Me acerco, y con leves caricias paso mi mano sobre sus cabezas, con amplia satisfacción de tener a mis ejemplares como seguridad privada camino hacia la puerta y lentamente giro la perilla para abrirla, empujo, veo a mis tres hijos sentados en la sala viendo la televisión, me regalan una sonrisa que alegra mi llegada, alondra, la mayor con los pies cruzados, el control en la mano y el celular en sus piernas. Katheryn la más pequeña, esta recargada en el hombro de su hermana, con sus cortas trenzas, camisa de cuadros, su pantalón azul de mezclilla y sus botitas negras.  Kevin, mal sentado en el sillón, casi acostado y aún con el uniforme escolar.

converso un poco con los niños, ellos de la escuela y yo sobre mi día de trabajo, me voy a mi habitación, un par de metros antes de llegar, veo las letras pegadas en la puerta que forman la frase; solo por hoy. Con fuerte voz inaudible en mi pensamiento leo las palabras que me han acompañado en los últimos tres años y que al parecer en ellas fluye una sustancia que me fortalece. Veo el resplandor  del sol que casi se hunde en las montañas, que alumbra mi habitación a travesando los cristales de las ventanas, miro el reloj, colgado en esa pulcra pared blanca y sin importarme la hora me siento sobre el piso y comienzo a escribir mi texto con el título; solo por hoy.

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