Sólo me pedía…ser feliz Reto 5

 

Reto 5: Sólo me pedía…ser feliz.            Por: Lucía Argoytia

 

Mi querida Laura:

 

     Los años han pasado, y debo confesarte que el tiempo no ha logrado sanar esta herida que por treinta años ha permanecido abierta. La verdad he llegado a pensar que se encuentra emocionalmente infectada, porque me he negado a escuchar a ese sabio maestro llamado…dolor.

 

     Me cerré a una realidad brutal, inesperada, e irremediablemente irreversible.

 

     A un mes de celebrar mi primer aniversario de bodas, una llamada cambió mi vida por completo.

 

     –¿Estás sentada? Preguntó mi esposo al otro lado del auricular. Su voz se escuchaba entrecortada y temblorosa, pero con un tono tan profundo que su vibración pudo tocar las fibras más sensibles de mi alma.

 

      -Mi amor, tu mami tuvo un accidente. ¿Dónde está? Fue lo primero que se me ocurrió preguntarle. Ya no está…me respondió.

 

     Colgué el teléfono, entre en shock, y las lágrimas quedaron guardadas en lo recóndito de mi ser, permaneciendo ahí para siempre. Regresé a mi escritorio y continué dándole terapia a mi paciente. Tenía tres meses de embarazo, esa fue mi excusa para no dar rienda suelta a mi dolor.

 

     Mi madre era gerente de crédito y cobranza y está investigando un fraude. Nunca imaginamos que el vendedor que la acompañaba era el responsable, y menos aún, que al verse descubierto decidiría quitarse la vida…arrebatándole también la suya.

 

     Coalición de frente contra un tráiler, fue el reporte final del perito.

     A partir de ese momento envolví tan bien mi dolor que ante mi familia parecía ser un reto superado. 

     Logré ser feliz al lado de mi esposo, de mis dos hijas, y en mi trabajo; pero en la soledad de mi consultorio reconocía la verdad…no había superado su ausencia, sólo aprendí a vivir y a disfrutar la vida sin ella.

 

     ¿Por qué creo que es una herida emocionalmente infectada? Porque me he negado a dejarla ir. Sanar no significa que el daño nunca existió, sino que el dolor ya no controla nuestra vida…esa mi lección por aprender.

     Siempre había sido fuerte, pero este aislamiento obligado ha sido un jalón de orejas para mí. Siento como si la vida detuviera mi paso, me sentara a su lado y me dijera:

 

     -Ven, tú y yo tenemos que hablar.

 

     Y ¿Sabes qué mi querida Laura? Voy a estucharla, necesito saber qué tiene que decirme. A veces creemos que la vida espera de nosotros demasiado, cuando en realidad lo único que nos pide es… se feliz.

     Así que voy a quitarme la bata, y me sentaré frente a ella por primera vez como paciente. Le hablaré desde lo profundo de mi corazón, aceptaré mi enojo, y reconoceré mi negación ante su temprana pérdida.

     Caminaré después por el camposanto, le llevaré sus flores favoritas, y quizás ahí, frente a la fría realidad del mármol que resguarda sus cenizas, pueda besar su recuerdo, bendecir su paso por mi vida, y continuar la mía…en paz.

 

 

 

lucia_argoytia
Author: lucia_argoytia

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Esta entrada tiene 6 comentarios

  1. laura.cm28

    Un abrazo enorme Lucía, no sé si soy la Laura a la que esta dirigida tu carta, pero si no es así ha sido una grata coincidencia leerte, no puedo imaginar el dolor de perder una madre, menos en estas circunstancias tan trágicas, celebro tu decisión de encontrarte con tu pasado para sanarlo, para buscar esa paz que anhelas, espero la encuentres pronto, porque la mejor manera de despedir a tu mamá es siendo feliz, que estoy segura es lo que ella hubiera querido para ti, me imagino que cuando todo paso fue una mezcla muy fuerte, la tristeza enorme por la perdida y a la vez la alegría por la bebé que llegaría, seguramente ella fue una bebé luz, que te ayudo a tener la fuerza para levantarte, el proceso de duelo no tiene un plazo establecido, para muchos puede ser un año, diez o treinta, pero si estas lista para dejarlo ir aprovecha ese impulso, compra sus flores favoritas como dices y cuéntale toda tu vida, como ella estuvo presente siempre aunque no fuera de manera física y como vas a seguir en paz con su recuerdo, esperando que este recuerdo te produzca una sonrisa en lugar de lagrimas, perdón por extenderme tanto, un abrazo a la distancia

    1. laura.cm28

      Aunque no lo creas no había terminado.
      Que Dios te cuide mucho, que él en su infinito amor y misericordia te regale la paz que necesitas, bendiciones en cantidades industriales, con cariño Lao

      1. Mi querida Laura, sí eres esa Laura. Te agradezco infinitamente tus palabras. En tiempos de distanciamiento socia, todo rocío de afecto virtual reconforta el alma.
        Te felicito por tu don de la palabra. Hay un gran potencial en ti, y eso es una bendición. Si me lo permites, voy a seguir tus textos muy de cerca, pues a pesar de las veinte primaveras que separan nuestras vidas, al leer tus textos logro conectar con tu sentir. Tienes una forma fluida y ágil de escribir, y cual hace más amena la lectura.
        Me siento honrada de haber compartido esta confidencia contigo, y más aún que coincidentemente haya llegado a tus manos.
        Te mando un fuerte abrazo a la distancia, y cuídate mucho. Saludos afectuosos, y que tengas una bonita semana.

    1. Buenas tardes Romi, ¿Podrías ser más específica por favor, para poder entender y corregir el error? Muchas gracias. Saludos.
      Mi análisis fue el siguiente:
      Problema central: Los años han pasado, y debo confesarte que el tiempo no ha logrado sanar esta herida que por treinta años ha permanecido abierta.
      Obstáculos resolutivos: A partir de ese momento envolví tan bien mi dolor que ante mi familia parecía ser un reto superado. 
           Logré ser feliz al lado de mi esposo, de mis dos hijas, y en mi trabajo; pero en la soledad de mi consultorio reconocía la verdad…no había superado su ausencia, sólo aprendí a vivir y a disfrutar la vida sin ella.
      Dar una solución: Así que voy a quitarme la bata, y me sentaré frente a ella por primera vez como paciente. Le hablaré desde lo profundo de mi corazón, aceptaré mi enojo, y reconoceré mi negación ante su temprana pérdida.
           Caminaré después por el camposanto, le llevaré sus flores favoritas, y quizás ahí, frente a la fría realidad del mármol que resguarda sus cenizas, pueda besar su recuerdo, bendecir su paso por mi vida, y continuar la mía…en paz.
       Destinatario real: Laura (Laura.cm28)

      1. El PG : La no superación de la pérdida de mi madre, y lo comparto como confidencia con Laura.

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