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“SOBRE LA CAMA”

SOBRE LA CAMA.
He recordado aquel días en que estuvimos toda la tarde hablando de tantas formas de desnudar nos, de las tantas cosas que queríamos hacer mientras nos mirábamos por tantas palabras algo candentes.
Mientras mamá Luqui estaba en la sala con las niñas, estábamos él y yo haciendo de las nuestras como siempre lo hacíamos, cómo cuando éramos mucho más inocentes y menos expresivos. Talvez nunca nos decidimos aceptar que esa atracción sería lo que nos uniría en lazos tan fuertes como es de nuestra amistad.
Con él, fui mujer niña y amante sin habernos tocado sin habernos besado ya éramos más que solo conocidos, con él aprendí la verdadero secreto de una amistad, no es la lealtad ni mucho menos el afecto despilfarrador que todos damos sin saberlo cuidar. El me enseñó aquélla tarde sobre una cama que los secretos no son secretos, y que un amigo solo quiere tu bien por encima de ti mismo. Exacto “si no eres amigo de ti mismo, ni te arriesgas a confiarte a ti mismo tus pesares, no puedes ser amigo de nadie, porque un amigo de verdad te abraza y hace de tus tristezas las suyas, no para estremecerse contigo, más al contrario para hacer que sientas que estás roto y destrozado con muchos a quienes tú puedes ayudar si tú primero te ayudas” “SE EL EJEMPLO DE UN CORAZÓN DEZTROSADO QUE QUIERES DAR DE AI HASTA LO MAS HERIDO PARA SALVAR AL RESTO.” (Joel)
Estábamos en la habitación como muchas otras veces solos y apasionados, recordando todo lo bien que nos habíamos divertido antes de irme fuera de la ciudad, antes que él creciera y que yo decidiera salir el calor de mi cuerpo virginal. Me tomo de la mano y me susurró al oído. -NO QUIERO PERDERTE….. ESTOY CANSADO DE ESTAR SIN TI… SOY POSESIVO…. NO TE VUELVAS AIR.
Sobre la cama me besó, sentí que algo diferente entre nosotros había estado siendo reprimido y pedía a gritos su libertad, estaba armando un disturbio entre la razón y el pudor del momento. Pero ahí estábamos riéndonos como locos, como los más viejos amigos escondiendo aquel atrevimiento, tanto que al escuchar llegar a sus padres nos caímos de la cama intentando disimula, las travesuras que aprendimos sobre la cama aquella tarde de lluvia en que nos olvidamos de retirar a la más pequeña de clases.
Salimos apresurados, talvez por la reprimenda talvez porque estábamos con las emociones a flor de piel. Tanto que fuimos tocando los timbres de las casas como antaño, cómo cuando éramos, él un niño, y yo su niñera.
No olvidaré como aquella tarde sobre una cama me hizo niña con un beso, y como al tocar el timbre de una casa, un perro lo mordió rompiéndole el pantalón.
Joel me enseñaste a ser tu amiga, tú amante y tú olvido en una sola tarde en una sola cama.
Siempre serás mi confidente, mi osadía y mi pudor porque tú me lo enseñaste porque contigo puedo ser atrevida y santa. Porque contigo he aprendido que la amistad se artista por los demás como tú al dejar que te atacará el perro para que yo saliera corriendo a grabar como te mordía a ti.
JUDAS
Después de haber llorado tanto y odiado a una persona inocente por culpa de ése a quien, aquella tarde abracé llorando destrozada el corazón por el amor de un muchacho.
Detrás de sus palabras y de tus palabras ya estaba a la asechanza su asqueroso beso de Judas, ese beso lleno de veneno que solo buscaba separarme de la persona que más quería.
Fueron tantas veces en que mientras más le confiaba mis sentimientos y mis heridas, el solo estaba tramando dar su golpe final.
Aquella tarde, salimos como de costumbre de ayudar en el coro de la iglesia y nos fuimos por unos helados, me pidió que lo acompañase a dar una vuelta por el parque, de pronto me abrazó como queriendo besarme, entonces al mirar hacia un lado descubrí la mirada de aquel a quien yo quería más que a nadie en ese momento.
Quise ir tras él, pero no pude.
Eduardo muy enojado y seguro de sí mismo susurrando de cerca me confesó que todo lo había hecho para que yo no me acercase más a él, porque él era su mejor amigo y yo una entrometida a quien le estaba quitando el cariño que ahora me lo daba a mi.
Me besó en la mejilla y me dejó sola a media noche sin mi la persona a quien yo quería y sin el que yo creía era un amigo.
“si no sabes ser ejemplo de un corazón destrozado, entonces tampoco puedes sanarte y dar de ti misma algo bueno para los demás, la amistad te restaura ni te destrozada.”

Acerca del autor: Cintia Chillagana

siempre quise ser diferente y escribir me hizo conocer que soy lo que soy y amo ser asi

Cintia

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Comentarios

Humberto Vázquez Durán Excelente historia, felicidades.
Cintia Chillagana Gracias eres el único al que le gusta jajaja
Humberto Vázquez Durán Cintia Chillagana con todo respeto no lo creo,tienes mucho talento, transmites sentimientos con tus letras, de nuevo, te felicito de todo corazón, un cariñoso abrazo y bendiciones.
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