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¡Siempre tú!

¡Siempre tú!
Hoy he vuelto a mirar tu silueta en las borrascosas nubes de mi mente, ¿porque tú?, ¿acaso el amor no puede definirse en otra persona? He imaginado tantas veces aquello que he buscado siempre en una relación, no cualquiera, ¡sino la relación contigo!, ¿es curioso no? Espero tanto de ti sin siquiera saber si yo estoy preparado para ti, ¡quiero estarlo!
Quiero estar preparado para poder ser siempre el merecedor de tu amor, cada día demostrarte lo importante que eres en mi vida, poder tener la sencillez de mandarte un mensaje cada mañana para que recuerdes que estoy pensando en ti, tener el detalle suficiente para notar tu nuevo corte de pelo, el cambio de perfume, tu nuevo abrigo, decirte que te ves hermosa y susurrarte al oído que ¡Te Amo!…quiero poder robarte una sonrisa a cada momento posible, que en mí puedas hallar aquel consuelo en los momentos de tristeza y en mi hombro encontrar al apoyo necesario, que sientas que no estás sola, que yo estaré contigo siempre, que reiré y lloraré contigo, que me conectaré a tu alma y tus sentmientos.
Princesa…quiero poder encontrar en ti aquel complemento que llene el vacío en mi interior, la sonrisa tierna que me da fuerzas cada día, escuchar de tus labios aquellas palabras tan simples pero poderosas si vienen de la persona correcta “todo estará bien Luis”, en tus palabras encontrar prudencia, paciencia, sencillez y bondad; en tu mirada sentir todo tu amor y apoyo, en tu sonrisa entender lo que significa la paz, en tus caricias percibir tu fortaleza…
Y… ¿después? Ah ¡sí! Te pediré que pases el resto de tu vida conmigo, me tomaré la libertad de llamarte “Mi Esposa”, te llevaré a mi casa ya lista para tu llegada, y la disfrutaremos solos, ¡los dos!, porque, ¿así es como empieza un matrimonio no?, ambos en una casa quizá algo vacía, esperando llenarla poco a poco, ¡juntos!, y juguetearemos con el agua mientras lavamos los trastes o la ropa, cocinare tus platos favoritos cada domingo, y me recostaré contigo cada noche antes de dormir, solo para escucharte, y cuando tenga un mal día correré desesperado a casa, solo para poder encontrar en ti, la tranquilidad que necesito.
Y después ¿qué? La rutina ¿no? Quizá sea difícil escapar de ella, pero te aseguro que no es imposible, ¡es la relación que quiero Princesa!, una en la que la rutina no tenga cabida, incluso los más pequeños detalles pueden hacer de un día “el especial entre los demás”.
Un Amor así es el que quiero, que sea especial cada día, que trascienda ante las dificultades, un Amor por el que ambos estemos dispuestos a luchar y defender contra las adversidades, un amor como el que describe la Biblia: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor NUNCA DEJA DE SER…” 1 Corintios 13:4-8
Ven conmigo a esta aventura juntos Princesa, yo estoy listo, ¿Y tú?

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