Saltear al contenido principal

SEGUIR ADELANTE

Cursaba la secundaria, a los 12 años aproximadamente empiezo a tener fuertes punzones en los huesos, y dolor intenso en las articulaciones, sinceramente no le tomé importancia, por no preocupar a mis padres decidí callar, pero con el paso de los meses, el dolor se intensificaba, me era complicado manejar la situación, ya que al contacto con el agua mis manos se encogían, el ducharme se volvió un martirio, el malestar que me generaba en las articulaciones era insoportable; trate de manejar la situación, no quería comunicar a mis padres y no por falta de confianza, sino porque en mi niñez iba constantemente a la clínica, me sabía de memoria que medicamentos se me iba a recetar, incluso tenía el vademécum de fármacos, empecé a auto medicarme, eso me traía un alivio temporal.

Culmine la secundaria satisfactoriamente, en mi adolescencia creía haberme librado de dicho mal, pero entre a la universidad, muy emocionada, elegí estudiar contabilidad, pero me empecé a dar cuenta de que por muchos medicamentos que llegue a tomar el dolor ya no pasaba, no había sustancia que calme ese dolor, llegue a desear morir, hasta que decidí hablar con mis padres, siendo consciente de que los preocupará.

Mis padres me llevaron al lugar que me trae malos recuerdos, a que se me hagan los respectivos análisis médicos, espero ansiosa los resultados, miro a cada rato el reloj tremendo de la pared, los minutos se convierten en una eternidad, me dirijo al cafetín, a lo lejos se siente el aroma de fármacos, me produce nauseas, me regreso, tomo asiento, saco audífonos y me pongo a escuchar música, logro relajarme, de pronto siento que me llaman, detengo la música y me dirijo al consultorio, al entrar siento un frio escalofriante, es ese miedo que a uno le da al saber que quizá no sea del todo positivo lo que le vayan a comunicar.

El médico me mira y me dice que según los estudios realizados tengo osteoartritis juvenil en las articulaciones esto producto a gripes mal curadas, o medicaciones no culminadas, es por ello que mi organismo hizo resistencia a los fármacos, en ese momento me pierdo por un rato, trataba de entender, se me vino a la mente recuerdos de mi infancia en donde aparentemente todo era normal, de hecho tenia resfriados constantes, iba cada semana a las clínicas llegando a tener un historial grueso de tantas consultas, de pronto siento que alguien me llama por mi nombre, vuelvo en mí, el medico seguía hablando de mi enfermedad, indicaba que tengo que seguir tratamiento, por mi edad normal podría recuperarme y llevar una vida normal, también me dio una orden médica para que se me practiquen unas placas.

Salgo un poco ida de mi misma, me dirijo con la orden al tercer piso, se me realiza dichas pruebas, el resultado me lo entregan en sobre cerrado, tenía que volver con el galeno, el cual abre el sobre y lo observa, siento inmensa angustia, hasta que me indica que según prueba también tenía artrosis en la rodilla izquierda; ¿era una broma?, como voy a tener todo eso, si no atento contra mi salud, me cuido, ¿Cómo era posible?, siento que todo se me nubla, algo así como si fuese castigo de Dios, entonces era eso lo que me causaba tanto dolor, se me encogían los dedos, en ocasiones se me paralizaba la pierna, ¿Cómo les iba a decir a mis padres?, no me gusta causarles preocupación, me despido del médico indicando que seguiré el tratamiento que se me plantea.

Me retiro algo aturdida, sentía miedo de enfrentarme a dicha enfermedad, ¿Cómo luchar contra algo que no conoces?, ¿Cómo explicar a mis padres que tengo que estar en tratamientos dolorosos y costosos?, ¿De qué modo programar mis actividades con los tratamientos?, voy rumbo a casa, al llegar mis padres me preguntan los resultados, respire profundamente y les dije lo que se me había detectado, tuve que controlar las lágrimas que querían brotar por el miedo de enfrentarme a algo que no conozco, pero no quería preocuparlos, así que serenamente les explique, sentí como mi madre se desmoronaba de angustia por mí; la mire y sonreí, le dije que no se preocupe, todo está bajo control, que nada cambiaria, solo debía esmerarme y ponerle ganas al tratamiento.

Es así que tuve que replantear horarios, inicie con el tratamiento a la par asistía a clases, parecía haber mejoras en mi salud, pero un día despierto y me doy cuenta de que mi cuerpo no me responde, sentí impotencia y miedo, ¿Qué me estaba pasando?, llame a mi padre, entre lágrimas y desesperación, se acercó, el momento fue tenso para ambos, él solo atino a llevarme de emergencia, cargándome en sus brazos, luego de horas de angustia, vienen a decirme que tengo un severo cuadro de fibromialgia añadido a la enfermedad que ya se me había detectado, ¿La vida se ensaño contra mi persona?, ¿A quién hice daño? ¿Por qué este castigo?, contuve la rabia y pregunte:

  • ¿Quedaré así para siempre?

Me miro y me dijo, no se sabe cuánto me tarde en estabilizarme pueden ser días o meses, depende de mí.

Bueno si depende de mí, quiero levantarme ya, quiero caminar, me siento un bulto, como un estorbo que solo doy lástima, porque ya no valgo sola, si no requiero apoyo para cualquier cosa que haga. Empezó la peor de mis pesadillas, entre en un cuadro de depresión, no quería recibir alimento, tuvieron que alimentarme por vía, mis familiares venían a cuidarme, se turnaban, dejando a un costado sus obligaciones por cuidarme, me lastimaba sentirlos angustiados por mi culpa, pero al mismo tiempo había perdido las ganas de vivir, los días se me hacían siglos.

Pasé 1 mes así, en donde habían varios pacientes a mi alrededor, muchos que estaban con todo tipo de dolencias, cada uno con su cruz cargando en su espalda, me pongo en sus posiciones y pues mal o bien no tenía una enfermedad terminal, deprimida estaba perdiendo tiempo, sin mis padres, mi hermana está gestando, mi único sobrino venia en camino y yo en cama, ¿Era eso posible?, pues no, no podía hacerme daño por algo respiro, vine a este mundo a cumplir un rol, así que ya basta de sentir compasión por mí misma, no soy un bulto y si quiero librarme de ello, tengo que poner todo de mi por mejorar.

Empecé a aplicarme en las terapias, poco a poco me recuperaba, primero comencé con dar dos pasos, luego tres y así, hasta lograr manejar la situación, recupere el movimiento de mi cuerpo, tomo su tiempo y fue doloroso, pero aun así valió la pena.

¡Involucrarse!

Bienvenido a CCS Escritores

Únete a nuestra comunidad y forma parte del nuevo grupo de escritores CCS 7-25

Comentarios

Sin comentarios aún
Volver arriba