Reto#2 MI JUSTO LUGAR

                         EN MI JUSTO LUGAR

Estoy justo en el lugar, espacio y tiempo en que debo estar. Comparto con mi hija este retiro espiritual. Aquí dentro de la casa, me siento como bajo las alas del Omnipotente. 

Acostada, repaso este día de vivencias.  Jugué, reí, amé y crecí.  Disfruté con mis nietos.  Sí, con tu sobrina mimada (princesa de tío), con tu fornido Kayden (con el cual tienes mucho parecido), y a la tierna flor de 2 meses (a la cual me como a besos). El recuerdo de tu infancia cobra vida en mi nieto, al que abrazo fuerte y tierno, calentando los recuerdos. 

En la habitación hay silencio. De vez en cuando percibo el respirar profundo de mi dulce nieta. Me dió anoche, el susto de mi vida, porque ella aducía que no podía inspirar, y podrás imaginarte el impacto que causó, con este virus que hay. Pero luego confesó que tenía congestionada su nariz, ése era su malestar. Pufff, que descanso recibí. 

Y aquí la veo, perfecta, inocente y tierna. Sus largos cabellos rubio-cenizos, tapan su cara simétricamente afinada. Abrazada a su almohada descansa segura, pues sabe que tiene, quien vela sus sueños. 

El aire acondicionado me ha obligado a echarme una gruesa manta de lana roja, que cubre mi frío. La cama goza de un colchón firme cual tus brazos, cuando me sostienen en tiempos confusos. 

Percibo suavemente el olor a eucalipto, preparé un vaporizador ambiental, para evitar la congestión, ya que sufro de rinitis crónica. 

Imperceptiblemente comienza a rayar el alba. Los primeros atisbos de tierna luz entran por la ventana. Puedo ver la silueta de mis manos. La figura geométrica de la pared principal de esta habitación, pintada tiernamente de colores blanco, rosado y gris. Con un espejo blanco con orejas de conejo, tiene un lazo rosado en su cabeza. Se encuentra ubicado en la parte derecha, allí donde mi niña hace muecas y coqueteos. Frente a mí, un hermoso librero colgante, lleno de historias mágicas; que se leen cada noche y parecen cobrar vida.

Tienes que ver sus rostros como se iluminan. Sus oídos atentos, sus pupilas brillan y una hermosa y permanente sonrisa me ofrecen sus labios. 

Ven, acércate, hijo…

Te pareces tanto a mí, tu alma y la mía son casi gemelas, tenemos mucho en común.  Estoy segura que, aunque kilómetros de distancia nos separaran, nuestros corazones latirían al unísono, en un compás sinfín. 

Ahora escucha atento, hijo mío,  porque en el silencio hay magia, reencuentros, serenidad y equilibrio. Te sé solo en casa, a expensas de tus miedos, con tus duendes y fantasmas. Sácale ventaja a la vida y gana esta batalla. 

Es cierto que la soledad después de algunos días enloquece, pero, al conquistar tu alma, después de tantas luchas, traerás refrigerio a tus huesos secos. Ya no serás jamás el mismo, pues ganó el amor, trayéndote más fe en tu Poder Superior.

En mis mañanas te veo abrazando a tu almohada, cubriendo tu cuerpo del frío. y de la soledad enfrentada. Y desde aquí, amor mío, diariamente te envío un abrazo maternal. Para mí no has crecido, pues sigues siendo el crío que amé desde mis entrañas, por eso al abrazarte, no te quiero soltar.

Y ahora cielo, el tiempo es tuyo. Escribe, canta, ríe y baila, juega al amor y no a la guerra, con tu niño interior. Recibe los limones que te caen del cielo y hazte una rica limonada. 

Descubrirás que tu propia compañía es la mejor, y que tu paz interior es un regalo de Dios.

                                            Arianys Núñez 

arianysdelc
Author: arianysdelc

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    En este caso, no siento que haya sumado, en lugar de lograr mayor intimidad, ha creado algo de lentitud en el texto, porque no describes un espacio, una sensación sino pedacitos de mucho, y termino perdiéndome en el texto. Céntrate en la idea y el objetivo a alcanzar.

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