Reto Uno – Pau Treviño – “Contenta”

Contenta

 

Cuando inició el embrollo de la cuarentena, retomamos nuestras esporádicas conversaciones, pues ya importaba poco que tu estuvieses en Madrid y yo en México. Encerradas en nuestros hogares, la diferencia horaria comenzó a sernos indiferente. 

—¡Buenas!, son las 7:20 AM, apenas voy despertando —.

—Lo peor es que acá son las 14:20 y yo me acabo de levantar hace 10 min —respondiste.

—Continúan nuestras vidas paralelas, ¡iniciamos el día a la vez!

 

Lo característico de ti es el entusiasmo, ese por el cual te han bautizado Contenta los autores de las ferias literarias que frecuentas. Vas y vienes como ente omnipresente a cada presentación de libro en la ciudad. Dicho sea de paso, asistes a más conciertos en una semana de los que yo soportaría en un año entero. Supe de inmediato que mantenerte en casa pasaría factura con rapidez… 

 

La pandemia ha hecho de las suyas. El mundo ha cambiado de ritmo, nos descompasamos, tropezando con una realidad cruel que en igual medida parece abrirnos los ojos a verdades que preferiríamos ignorar. Basta con encender las noticias para sobrecogerse.

 

Hay algunas personas que en medio de todo han preferido solidarizarse con la tristeza. Destilan pesimismo de cuidado, como si fuera egoísta sonreír. Sin embargo, me parece una ingratitud acongojarnos en lugar de pasar a la acción. 

—Hablar contigo éstos días me ha dado la vida— confesaste con cariño—, gracias Pau. 

—Sabes que te quiero un montón, por favor no te guardes todo lo que sientes y piensas. En situaciones así es necesario hablar, es más, ¿en qué horarios se nos acomoda videollamada?

 

Si algo he reflexionado en las últimas semanas, es en que las palabras tienen el poder de curar la soledad. Las palabras escritas, las habladas, las que están plasmadas en papel o las que aparecen tras una pantalla. Al hablar contigo he notado cómo te regresaban la confianza y el entusiasmo. Vuelves a estar completa, y ahora ambas, además de encontrarnos motivos para sonreír, podemos levantarle el ánimo a otras personas que nos rodean. Es una idea generosa, ¿No crees?

 

Podemos, por ejemplo, contribuir a mantener la armonía en nuestras familias, mantenernos en contacto con amigos, escuchar a quien nos necesita, aportando luego palabras consientes. Después de todo, si tenemos ésta luz, podemos creer en ella. No valdría de nada esconderla, cuando podemos compartirla al mundo. 

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Esta entrada tiene 5 comentarios

  1. romina

    Pau:
    Recuerda que el reto era una carta. Y en el vivo aconsejamos no usar aún diálogos, que eso lo aprenderemos más adelante. Paso a paso.

    1. Querida Romi:
      Enorme disculpa, en adelante me apegaré al CCS (Lo tenía en casa de la abuela y no consulté algunas cosas jejeje). Abrazo enorme desde casa.

  2. carlozmoran

    Me gustó mucho, me metió en la relación de contrastes tan interesante y sin embargo logran conectar. Lo único que sentí es que diste como muchas vueltas sin lograr aterrizar. Quisiste dar contexto para quienes lo llegáramos a leer en el portal en lugar de pensar en que ella lo leería.

    1. carlozmoran

      Lo envié antes de terminar xD
      Pero bueno, aparte de lo que dije, me gustó bastante, se siente tus ganas de ayudarla. Like it.

      1. Tienes toda la razón, creo que el error está en que no escribí en formato epistolar XD (Eso me habría ayudado a pensar más en Irene y menos en ustedes los lectores externos); En el reto de mañana todo saldrá mejor con el CCS a la mano. Gracias por leerme, Lewis 😉

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