Reto Semana Santa. DESDE LA ETERNIDAD.

DESDE LA ETERNIDAD.

     Para mi primer bisnieto:

     Si tus padres te están leyendo esta carta, significa que ha quedado vacía la silla que un día ocupé en la mesa familiar. Serás la generación que no acunaré, ni veré crecer, pero que a distancia amaré.

     Con esta carta te doy la bienvenida a la familia y a una vida que físicamente junto a ti, no compartiré. Una vida que será en sí misma un regalo que a su tiempo descubrirás y aprenderás a valorar. Por eso, mi pequeño niño, adelantándome a ese feliz momento, quiero darte un obsequio especial.

     Es un objeto pequeño, sin gran valor material. La riqueza que posee, es la que yo le di. Esta cuchara de plata, es ahora para ti.

     La compré en Taxco durante mi viaje de bodas. Hay quien colecciona cucharas de sus viajes por el mundo. Yo, poseo sólo esta, así de pequeña como es, con los años adquirió un valor sentimental. Donde los demás veían una cuchara, yo vi sabiduría.

     En las noches de insomnio solía lustrarla para devolverle el brillo. Esa fue mi primera lección: Todos tenemos un brillo personal, y la opacidad es parte de él. Todo lo que nos rodea guarda en sí mismo una enseñanza. Esta cuchara guarda las suyas, y ahora que te pertenece, te las deseo compartir:

     Saborea el alimento que nutrirá tu cuerpo, únicamente lo bueno deberá entrar en él. No permitas que se mezcle pensamiento y emoción, pues nublará tu reflexión.

     Alimenta tu mente con pensamientos positivos. Come despacio para no atragantarte. Si a tu boca introduces más de lo que puedes masticar: alimento, proyectos, dinero, e incluso amor; terminarás ahogándote.

     Aprende a reconocer y a ocupar tu lugar en la vida, como la cuchara lo ocupa en la mesa. Así como ella espera pacientemente su turno en el postre, también tú aprenderás a esperar.

     Reconoce tu propia valía. No por ser la cuchara del postre el último cubierto en usarse, tiene menor valor.

     Moldea tu carácter y, sin perder tu esencia, transfórmate en alguien mejor. La plata sigue siendo plata, aunque convertida en cuchara esté.

     Si aplicas en tu vida los consejos de la cuchara, como les llamó yo, aprenderás a disfrutar el sabor de tus logros, bocado a bocado, sin avaricia, compartiendo generosamente los frutos de tu trabajo, tu esfuerzo y tu saber.

     Bienvenido a la familia mi niño, y recibe mi amor, desde la eternidad.

    

 

lucia_argoytia
Author: lucia_argoytia

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