Reto Nueve – Carta para Arturo

Para Arturo ;

 

¿Recuerdas el día que nos conocimos?

 

Me invitaron a una exposición de talentos, por parte de la Iglesia. Tengo fotografías del momento en que te acercaste a ver mis dibujos. Como eras organizador, no había una mesa con tus proyectos, pero se encargaron de presentarnos —¡tan encantadora tu compañera de trabajo!—, como “El muchacho de las historietas” y “la que dibuja mejor que tú”. 

 

Me generaste una curiosidad inmensa, y desde entonces no dejó de sorprenderme lo mucho que tenemos en común. No hablo únicamente del gusto por el dibujo, la escritura, las buenas historias, las pruebas de personalidad y la camaradería que nos provoca llegar a conclusiones parecidas en breves instantes. Hablo de realidades mucho más significantes. 

 

Como en aquella reunión en el Banthai…

 

Me preguntaste por qué deseaba escribir. Al escuchar mi respuesta, tu mirada se iluminó.  Supe en ese instante que acabábamos de reconocernos como permanentes colegas y amigos. Por cuestiones de personalidad, terminaste convirtiéndote en el C.S Lewis de la relación. Por cuestiones de patologías, terminé convirtiéndome en J.R.R Tolkien. 

 

Eres la clase de persona a la que nunca he deseado disfrazarle una realidad. Me has visto al borde del llanto, me has gritado al teléfono para infundirme valentía, me has tomado en cuenta cuando me sentía imperceptible al grupo, has reconocido mis pequeñas valentías. Te has interesado en proteger mi corazón, y eso es algo difícil de encontrar entre amigos. 

 

En muchos sentidos, eres un ejemplo para mí. 

 

Admiro la seguridad que proyectas cuando decides dar un paso adelante. Provocas que las personas a tu alrededor nos llenemos de ánimo, de esperanza… al hablar contigo, me siento valiosa, ¿Cómo podría no conmoverme algo como eso?

 

Cuando has necesitado mi ayuda; sea para escribir una obra de teatro, para encontrar el libro adecuado, para rastrear convocatorias editoriales o recordar la hora a la que debías entregar el último Reto de escritura, me he sentido bendecida. 

 

Me has ayudado a crecer, de la manera en que hace un auténtico hermano. Y todo comenzó de la manera en que nos prometió el autor al que admiramos…

 

“La amistad nace en el momento en que una persona le dice a otra: 

¿Cómo? ¿Tu también? Creí que era el único”.

 

Con eterno cariño;

 

Pau.

 

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. romina

    No pierdas de vista el PG. Importa él, porque sí, no por lo que te de o pueda dar, sino por quién es.

  2. carlozmoran

    ¡Tolkien!
    Me conmueves en serio, y amé la aclaración de las patologías, me ha hecho reir bastante.
    Leer el como me ves me da un ánimo y abrazo cálido, gracias por todo.
    – Lewis

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