RETO No. 6

Amigo Burgos, a menudo no resulta fácil compartir algo que ha dejado huellas y fue pensado y revivido con frecuencia durante mucho tiempo. Es un tema que no me atreví a tocar, hasta hace tres años. El  abuso sexual. Y hoy, decidí abrir la puerta de este tema crucial en la historia de mi vida  y contarte. Te confieso que mi corazón no latió acelerado. Me doy cuenta que la calma me acompaña. Creo que quedan cicatrices, pero parece ser que la herida ha sanado. Aprendí a vivir con los fantasmas del ayer y todo aquello que podía traer su recuerdo. El silencio y el secreto fue lo que consideré la mejor solución, era algo realmente propio e indecible. Esto fue como vivir con el enemigo en casa. Me atormentaba a solas.

Años después, con un divorcio, mi vida hecha y una hermosa hija que crecía y también con ella crecían mis miedos, se convirtió en mi más grande motivo para salir avante y seguir sin excusas. En medio de las garras del temor, de pensar que a ella podía sucederle, me paralizaba. Era como frenar mi mundo. Sacudir la cabeza no era suficiente para ahuyentar ese pensamiento que se había vuelto mi pesadilla. Me costó mucho dar la libertad necesaria a mi hija, ella tal vez pagó las consecuencias sin saber el motivo. Le hice sentir desconfianza sin querer, En realidad era pánico y no quería que esa historia se repitiera. No había todos los permisos, había reglas en casa y no sé, pero al final me di cuenta que eso me permitió dar una buena educación, poner un límite, crear reglas y hacer de ella una buena niña con valores increíbles, con una profesión y un gran corazón. Hoy puedo sonreír y ver que la vida sigue y sigue como yo la elija. El día que decidí soltar esa parte de mi pasado, pude tomar con las manos y el corazón un mejor presente lleno de bendiciones, aprendizajes y sabiduría. Es lo que llamo, la escuela de la vida. Los baches emocionales o existenciales me han permitido ser quien ahora soy. Esto realmente me ha dado la oportunidad de crecer en todos los sentidos de mi vida. De creer en mí. Ahora me siento libre, puedo ver y tocar la felicidad sin temores escondidos.

Amigo, ha sido reconfortante hablar de algo y ya no tener inquieto el corazón, congoja en el alma, ni tocar las heridas y sentir que duelen. Gracias por regalarme estos momentos. Recibe un fuerte abrazo.

 

Alma.

peiri.22
Author: peiri.22

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Alma,
    no olvides las herramientas que hemos visto, sobre todo la conexión.

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