RETO No. 4

Patio de preparatoria. Las jardineras, las canchas deportivas y los rincones del plantel estaban solitarios. A la distancia al final de las canchas se podía mirar la cafetería.

Todos los grupos estaban en clase, excepto la mitad de tercer semestre, mi grupo. Estábamos entre los nervios y las risas porque el profesor nos había sacado de clase por no llevar el libro. Ese día había decidido sacarnos por ese motivo, no hubo distinción, de aplicados o los que no lo éramos tanto. Fue parejo el asunto.  Creo que a la mayoría nos causaba un poco de emoción la aventura de vernos “castigados” en la jardinera que estaba frente a nuestro salón. Pequeño detalle que olvidamos entre esas emociones estudiantiles. ¡Esa jardinera podía verse desde la dirección!, nos dimos cuenta cuando alguien comentó que el subdirector a la vista y otra segunda voz, que corriéramos pronto. Vimos al subdirector salir con el ceño fruncido y a pasos agigantados hacia nosotros, esto hacía la aventura más emocionante. Todos corrimos. Varios nos dirigimos hacia la cafetería. Malas noticias para los que buscamos refugio en ese lugar. No podíamos escapar. El profesor Siordia, nuestro subdirector camino hacia allá. No había mucho lugar donde pudiéramos escondernos, había mesas, sillas, bancos, exhibidores de sabritas y galletas. Dentro de la cocina solo alcanzaron a esconderse tres. Siordia llegó y nos pidió lo acompañáramos a dirección, caminábamos a paso lento y con la cabeza agachada, literal como reos y sin perder las picaras risitas con adrenalina pura. Yo moría de nervios, solía hacer travesuras algunas veces y una de las reglas de la escuela era: al tercer reporte el alumno será suspendido por tres días y deberá presentarse con su padre, madre o tutor. Y si, ese era mi tercer reporte. Entramos a dirección, entre risitas y preocupaciones para los que fuimos capturados. Había unos que no tenían reportes, otros con casos similares al mío. El profe nos pidió pasar uno a uno y da la indicación a la “secretaria nueva” de dirección en su “primer día”, de anotar reportes o llamar a los padres según fuera el caso. Mi compañero Mario y yo nos reímos. Se nos ocurrió una brillante idea jaja, si muy brillante. Al llegar mi turno, ella me preguntó mi nombre, yo no dije Alma, dije Esmeralda. Ella anotó y me dijo que era mi primer reporte. Mario y yo nos miramos por la ventana, yo sonreí y asentí para hacerle saber que funcionó. Así que ambos sonreímos por tal travesura estudiantil. Su turno. El dijo ser Ricardo Neri, no Mario. También “era su primer reporte”. Minutos más tarde sonó la chicharra del primer receso, así que los que ya estábamos anotados podíamos salir. Mario y yo cerramos la puerta y entre risas chocamos las manos al salir de dirección. De la cafetería venían Ricardo, Leo, Esmeralda y Freddy, al vernos corrieron hacia nosotros. En medio de grandes carcajadas, se burlaban porque no pudimos escondernos ni escapar de las garras del subdirector. Mario y yo reíamos más que ellos, porque los reportes habían sido anotados a su expediente y no a los nuestros.¡Vaya recuerdo!. Ese día para Mario y para mi tuvo un final feliz.

Autor: Alma

peiri.22
Author: peiri.22

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Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. romina

    El inicio está muy enredado en cuanto a redacción. Falta ordenar un poco la idea. Ya cuando llegan donde la secretaria, si tienes buen ritmo y logras lo pedido. Muy bien.

  2. Salma

    Me gustó mucho tu historia, trajiste a mi mente muchos y buenos recuerdos. Muchas gracias por compartir.

    1. peiri.22

      Gracias a ti por la oportunidad que me has regalado al leerme.

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