RETO N° 11: “Ojitos lindos”

I.                Argumento

Atrapada por el miedo. Jana, una joven universitaria de 20 años debe tomar una dura decisión de  someterse a una cirugía, inconscientemente anhelada, pero arriesgada, llevándola  al  riesgo de ver la luz  de nuevo o tener que aprender a vivir sin ella.

II.             Trama 

1.     1. Visita al medico

2.     2. Exámenes especiales

3.     3. Víctima del miedo

4.     4. La decisión

5.     5. Cirugía ambulatoria

6.   6.   Hora de la verdad

7.     7. El desenlace

III.           Desarrollo

Soy Jana, tengo apenas 20 años de edad, y parte de mi rutina anual es visitar al oftalmólogo. Aquí me encuentro detestando por un instante mis pequeños ojos, preguntándome que sería si los tuviera completamente sanos. Mientras divago en mis pensamientos una enfermera me interrumpe. Señorita, la Dra. la espera. Tomo asiento, esperando que termine pronto, pero esta vez pasa algo inusual.

Confundida salí directamente a caja, realice los pagos, y subí lentamente hasta el quinto piso, toque la puerta que decía “Exámenes especiales”. Un doctor de estatura alta sonriéndome  recibió mi comprobante y, me invito a esperar un momento.

Con el sobre en las manos fui directamente a la oficina de la Dra. Sánchez. Ella mirándome fijamente me dijo: Debido a tu miopía alta requieres con urgencia un sellamiento de retina, porque podrías perder la vista, si decides podemos operarte. Aturdida por mis temores, y con ganas de desaparecer recordaba los insultos recibidos en el colegio.

Esa noche no concilie el sueño, pensé en el anhelo de dejar los lentes. Tenía la oportunidad, pero la incertidumbre me invadía. La operación sería una salida, pero si no pudiera ver más. Recordé en ese instante la frase de Sófocles: “Lo hagas o no, igual te arrepentirás”

Después de unas horas antes de entrar a la sala de operaciones me encomendé a Dios. En plena cirugía escuchaba la voz de mi doctora, y sobre todo sentía  a pulso el dolor y el bisturí. Al parecer la anestesia no surgió efecto, pero no importaba. Un lente intraocular reemplazaría desde aquel momento mis gafas.

En casa tenia temor de abrir los ojos.  Al día siguiente por la revisión post operatoria, tuve que hacerlo, y la emoción fue grande. ¡Puedo ver!, aunque algo borroso, pero podía, y eso era lo único que importaba.

Desde aquel día  ha pasado un año y vivo gratas experiencias sin mis lentes de botella como solían llamarlo. Ahora puedo andar sin ellos con la responsabilidad de seguir cuidándome y teniendo en cuenta ciertas restricciones. Sé que esto no puede ser la solución definitiva, pero mientras tanto disfrutaré del ahora con mis ojitos lindos.

Mila Guerra

 

 

 

 

 

 

 

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Author: janina19.gg

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    MIla no olvides la CONEXIÓN. Los primeros retos son esenciales de mantener en todos los textos.

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