Reto Dos – Pau Treviño – Irene Contenta

Irene Contenta;

 

La habitación está más atiborrada que nunca. Mi hermano ha traído el teclado de la oficina, restando espacio pero brindando carácter al sitio. Allí lo tenemos, dándole la espalda al librero, haciéndole juego al diván que has visto en fotografías. 

 

Me gusta tocar en días como hoy. Días fríos y desganados. 

Me gusta obligarme a presionar las primeras teclas. Nuvole Bianche se transforma en una especie de sedante que retorna la calidez. Me recorre completa. Al embriagarme, desborda para impregnarse en las paredes, en los retratos, en la colección de esferas de nieve, en las cortinas.

 

En un sitio así, transformado en refugio, me permito recordar lo que sentimos cuando inició el embrollo de la cuarentena. Muchas cosas que antes eran relevantes, como la diferencia horaria, dejaron de importar. Retomamos nuestras esporádicas conversaciones.

 

Te saludaba temprano. Respondías que en Madrid eran pasadas las dos de la tarde, sin embargo tenías diez minutos levantada. Me daba la sensación de que necesitabas, como yo, algún narcótico auditivo, ¡¿Qué es eso de pasar tantas horas en cama?!

 

Lo característico de ti es el entusiasmo, ese por el cual te han bautizado Irene Contenta los autores de las ferias literarias que frecuentas. Sabemos todos que vas y vienes como ente omnipresente a cada presentación de libro realizada en tu ciudad. Dicho sea de paso, asistes a más conciertos en una semana de los que yo soportaría en un año entero. 

 

En conclusión, ambas sabíamos que lo de mantenerte en casa pasaría factura con rapidez…

 

Si. La pandemia ha hecho de las suyas. El mundo ha cambiado de ritmo, nos descompasamos, tropezando con una realidad cruel que en igual medida parece abrirnos los ojos a verdades que preferíamos ignorar. Basta con encender las noticias para sobrecogerse.

 

Hay algunas personas que en medio de todo han preferido solidarizarse con la tristeza. Destilan pesimismo de cuidado, como si fuera egoísta sonreír. Sin embargo, me parece una ingratitud acongojarnos cuando podemos pasar a la acción. Puede ser una acción tan sencilla como llamarte para que escuches en directo la composición de Ludovico. Una acción tan sencilla como escuchar. O tal vez, contarme todo lo que has pretendido resguardarte.

 

Si he reflexionado sobre algo en las últimas semanas, es en que la música y las palabras tienen el poder de curar la soledad. Las palabras escritas, las habladas, las melodías plasmadas en partituras, las voces que acompañan a los instrumentos… ¿No se te pone la piel chinita de pensarlo?

 

Creo que algo así puede ayudar a recobrar confianza, a vivir con entusiasmo. Querida, necesitamos estar completas, encontrarnos motivos para sonreír. Levantarnos el ánimo y luego hacer lo mismo por las personas que nos rodean. Es una idea generosa. 

 

Podemos, por ejemplo, contribuir a mantener la armonía en nuestras familias, mantenernos en contacto con nuestros amigos, aportar música y palabras conscientes. Después de todo, no valdría de nada escondernos, cuando podemos compartir tanto al mundo.

 

Claro está que no lo conseguirás echada en cama, ¡¡así que arriba, querida Irene!!, que el día de hoy encontraremos fuerza para que hagas honor a tu nombre.

 

Tu vida paralela en México, Pau. 

0

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. carlozmoran

    ¡Tolkien!
    Me gustó mucho, está muy lindo el texto y creo que hace justicia a la amistad que tiene. Solo que creo que tenías una oportunidad muy padre con las canciones que mencionas de generar algo sensorial más intenso. Siendo honesto no conocía las canciones y por el contexto de la carta entiendo que no era necesario porque de seguro Irene conoce las canciones y es como muy de ustedes la cuestión, pero creo que si hay una oportunidad esperando en esa cuestión de las canciones.

    También creo que sigues como reservándote mucho tus emociones. Están más fluidas aquí, pero como que aun no están sueltas. Lo que si es que envidio toda la cuestión técnica de composición del texto, creo que se te facilita bastante más que a mi.
    Está muy bueno, a esperar lo que nos corrijan xD.

  2. romina

    Te ha costado el transformar en carta lo que tenías en diálogo, incluso creo que no lo necesitaba la carta, se sienten algo tropezados esos párrafos:

    En un sitio así, transformado en refugio, me permito recordar lo que sentimos cuando inició el embrollo de la cuarentena. Muchas cosas que antes eran relevantes, como la diferencia horaria, dejaron de importar. Retomamos nuestras esporádicas conversaciones.
    Te saludaba temprano. Respondías que en Madrid eran pasadas las dos de la tarde, sin embargo tenías diez minutos levantada. Me daba la sensación de que necesitabas, como yo, algún narcótico auditivo, ¡¿Qué es eso de pasar tantas horas en cama?!

    No necesitas recordar… sino más bien, trasladar a tu lugar al lector… el cierre muy bueno.

Deja una respuesta

dos × uno =