Reto corrección: Diálogo en la playa

La habitación es reducida, modesta pero acogedora, con un piso que rechina. 

He puesto música de Mozart, puedes cambiarla si deseas. Me he levantado del sillón rojo para ir hasta la ventana. Hay un cielo atiborrado de visos, el aura endeble y apacible roza mi rostro. Experimento una sensación vivificante. 

¿Puedes sentirla? Las gaviotas recorren los aires detrás del sol que se pierde en la lejanía. Es majo el horizonte, ¿verdad?

¿Cómo, deseas hacerme una consulta? Adelante, te escucho.

¿Cómo he vivido ésta cuarentena?

Pues bien. ¿Qué te parece si salimos a caminar y conversamos? ¡Vamos!

¿Escuchaste el chirrido de la puerta? Es incómodo verdad. Pero se puede reparar y en eso consiste la vida, en no cegarse ante las soluciones.

Primero, fue imperioso cambiar de percepción. Aunque es una cuarentena no la acepté como tal, sino como un lapso espiritual. Es preciso buscar el lado favorable a las llamadas «calamidades» ya que en todas hay algo bueno. Jamás te sientas solo, no es así, pues hay un ser divino que te acompaña…Dios.

En duras o buenas condiciones, él está ahí escuchando como lo hace ahora. A pesar de ser intangible podemos sentirlo, reposa las manos en tu pecho, siente, escucha el canto de los grillos, la naturaleza, en tu esencia, la vida, ahí lo encontrarás. En tiempos de crisis Dios quiere verte luchar, innovar, esbozar sonrisas.

Observa las luces del firmamento, son hermosas, únicas, llenas de vitalidad. Tú puedes ser así, eres grande, tenaz ya es momento de brillar en tinieblas. No importa la fatiga, contempla aquella lámpara a pesar de ser antigua aún brilla. 

Busca a Dios y encontrarás aceite para tu lámpara. Al final de día la compensación será vasta. 

Entremos que ha empezado a hacer frío.

Elvis Remaycuna Pariahuache 

eremaycunarp544
Author: eremaycunarp544

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