Reto corrección: sueño de amor

Anoche te vi, después de lo que en mi corazón parece una eternidad. Te  tuve a mi lado y busqué desesperadamente tu mano en el fino velo entre el sueño y la realidad, mi corazón acongojado solo podía pedirte en tono suplicante  que te quedaras.

Quédate, sólo por hoy quédate. Mírame, déjame ver en la miel de tus ojos la dulzura de un sueño distante. Sólo por hoy permíteme acariciar tu mejilla y dejar atrás todos nuestros pesares.

El dolor de tu ausencia todavía me pesa y las palabras no son suficientes para decirte cuanto te extraño.

Desde el primer día hice mías todas tus dichas y guarde la promesa de llorar contigo todos tus pesares; sanar con mis besos tus heridas y en la penumbra del olvido ser tu luz.

Así pues el amor es el sueño. Es llanto y es dicha. Es el más grande anhelo del alma que sufre. Es bálsamo a las heridas. Es ilusión y es candidez. Es compasión y entrega. Es virtud y perdón. El amor es la metamorfosis del alma, donde el corazón refleja su esplendor. Donde sus latidos encuentran voz. Donde forjamos alas de luz que nos elevan a un cielo estrellado y adquirimos la confianza de parar en caída libre.

El amor es aquello que nos impide rendirnos y nos da fuerzas para pelear una última batalla.

Esta noche, si nuestros corazones pueden enlazarse en un sueño, y puedes oír mi voz, te suplico que extiendas a mí tu mano. Deja atrás todos tus miedos y acompáñame. Recorre conmigo el reino de los sueños. Confía en mí todos tus anhelos. Deja atrás todas tus defensas y emprende conmigo este viaje. Ya sea por una vida, un año o un día. Vive conmigo esta fantasía. Hagamos de nuestras sendas un camino. De nuestros miedos hagamos una sola fuerza y en el candor de nuestras almas hallemos la más gloriosa de las dichas. Se mi caballero en blanca armadura y yo seré tu princesa. Seré quien te acompañe en todas tus cruzadas y quien cante para el mundo tus hazañas.

Al final del día seré quien te espere siempre con una sonrisa y a quien podrás descubrir tu alma cada noche. Tan solo te pido una cosa. Al llegar el ocaso. Una vez más extiende a mí tu mano. Danza conmigo una canción de amor. Recorre con tu mano mi cintura y en el dorso de tu mano sostén mis ilusiones. Déjame perderme en el fulgor de tus ojos y danzar con la cadencia de tu voz. En el vaivén de una melodía infinita, acerca tu boca a la mía; enséñame a beber de la fuente del amor.

Cierra tus ojos. Acerca tu corazón al mío hasta que su latir sea uno y en la quietud de la noche guarden con su arrullo nuestro anhelo

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Author: anamica.white

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