RETO CORRECCIÓN (Reto #7)

Hacia tres años, laboraba en una empresa de bienes y raíces, donde me desempeñaba como arquitecto.

Junto a mi , dos compañeros, el Ingeniero Civil y el Gerente de Proyectos. Este último, era la mano derecha de la Gerente general, quien lo había puesto por encima nuestro, sin importar que no tuviese título universitario; en mi país, para ejercer puestos de Jefaturas, se requería tener una licencia de idoneidad.

Por otro lado, mi amigo el Gerente apadrinaba al Ingeniero, y ellos recibían los mejores beneficios y preferencias.

Yo, era otra cosa, siempre tratando de hacerme la vida de cuadritos, poniéndome en situaciones y encrucijadas, que atentaban mi estabilidad familiar, emocional y mental.

Esta vez no era la excepción, surgió un nuevo proyecto fuera de la ciudad. Por obvias razones, y porque ninguno quería salir de su zona de confort, hicieron un consenso para luego informarme, que debía irme a otra provincia, lejos de mi familia; sólo podría regresar los fines de semana, por cuestión de la distancia del proyecto.

Me sentí mal, indignado, al mejor estilo de la lucha libre, en mi interior se libraba el mas rudo conflicto de intereses, ¿Y ahora qué hago?  ¿asumo el reto?, es mi oportunidad para demostrar que, más que un daño, me hacen bien. Soy un luchador. Todos los ataques, los he sabido convertir en oportunidades grandiosas. Cada vez que se erigen esas grandes y majestuosas estructuras, pensadas, plasmadas y dirigidas por mí, demuestro mi gran capacidad. A diferencia de personas, que solo se valen de indisponer a los demás para sobresalir. Por otro lado, me enfrentaba a la cara opuesta de la moneda ¿Qué haré cada vez que tenga que irme?  ¿Cómo decir adiós a mis hijos, a mis razones de vivir? Aunque seria por poco tiempo, dejará en ellos y en mí, un amargo sentimiento, además de un gran vacío en el corazón.

Al final, quiero decirte, que asumí el reto apoyado por mi hermosa familia. Realicé el proyecto y demostré de lo que fui, soy y seré capaz.

A mis hijos les compuse una canción, para que en mi ausencia, la escucharan todas las noches al dormir; el coro dice así:

 

“La distancia ya no existirá, si dentro de su corazón estoy.

Cada vez que miro al cielo, en cada estrella veo sus rostros.

Y en la distancia, papá los abrazara, soñando en regresar”.

 

Nunca te rindas. Convierte siempre los limones, que otros te dan, en una refrescante limonada.

 

0

Deja una respuesta

dieciseis − dieciseis =