Reto corrección: reto 4 “el disfraz”

Recuerdo con mucha nostalgia mi época escolar, en la que mis únicas preocupaciones eran cumplir con los deberes y lucir bien para la niña que me gustaba. 

Cada año el alumnado de la primaria por motivo del aniversario de nuestra casa de estudios, debía realizar un pasacalle con vestimentas y disfraces con temática variada. Era la primera vez que participaba en aquel tipo de evento, estaba emocionado, me imaginaba caminando por las calles con algún traje de saco y corbata, muy bien peinado con zapatos negros relucientes, y por qué no, dentro de una armadura de guerrero o de algún militar gallardo desfilando con las miradas puestas en él, por último no me molestaba la idea de personificar a algún bailarín alegre de danza típica de la selva peruana, con el dorso descubierto y saltando al ritmo de la música. Tantas opciones que podría impresionar a mi pequeña ilusión, una niña muy bonita de otro salón, que tristemente 16 años después no logro recordar su nombre, pero sí lo mucho que me gustaba y hacía de todo para llamar su atención. 

La elección del traje era al azar y no debía repetirse, mucho menos había opción al reclamo, los encargados de decidir eran los maestros de cada clase. Estuve sentado observando con atención cómo iban sorteando los disfraces que correspondían a cada alumno, siguiendo con la mirada a la maestra como si tratase de decir algo y es que en efecto así era, quería el mejor disfraz. Estaba impaciente por un buen rato, mis piernas no cesaban de moverse y mi corazón latía apresurado, era mi turno, quedé sin aliento por un instante, la maestra llamó por mi nombre y sonreí preparado para festejar, dió una ojeada al papel que tenía en las manos y dejó salir unas cuantas palabras: “serás un payaso”. Sentí algo dentro de mí romperse, asumo que era mi primera decepción y no escuché nada más después.

Llegó el día esperado aunque ya no tanto para mí, todos con disfraces hermosos y extravagantes, caminé entre la gente avergonzado con la cara pintada, una peluca despeinada y con traje colorido, la multitud dificultaba el paso, tropecé repetidas veces y en una de esas me detuve, levanté la mirada y era ella, tan hermosa sin duda alguna, llevaba el disfraz de un pulpo azul, se veía avergonzada, reí y ella lo hizo también, fue la oportunidad para hablarle pero no lo hice, seguí caminando más tranquilo, después de todo un payaso y un pulpo no hacían una bonita pareja. 

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Author: renorseless96

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