Reto: CORRECCION. Respira

Querido amigo compatriota:

Esta no es una carta de odio, pero tampoco de amor irreflexivo.

Este pasado Viernes Santo, fuimos Leti y yo,  al hotel “X” donde, dijo nuestro consulado, nos apoyarían a los que estamos varados aquí en Estados Unidos. Al llegar ahí, nos mandaron al hotel “Z” y al llegar allí… nos mandaron a nuestra suerte.

Ambas estamos enrumbándonos al segundo mes desde que nos cancelaron el programa de internship, aquí en Miami, a partir de entonces nos hemos estado acomodando con nuestros ahorros, porque éramos conscientes de que habían personas que estaban en condiciones más frágiles a las cuales el Estado debía ayudar y repatriar primero. Pero ahora, nosotras estamos pateando latas, con una renta ya vencida y comiendo lo necesario para mantener el corazón contento.

Si no conseguíamos ayuda humanitaria de aquellos representantes de nuestro país aquel día litúrgico, al menos esperábamos encontrar un poco de empatía y no penitenciar sus reacciones: “¡no están dentro de nuestra prioridad!”, “arreglen con el que les rentaba el departamento”, “vayan a pedir comida a los ‘lugares’ que el gobierno AMERICANO está dando”, “tal vez más adelante ya ni acepten gente porque estarán infectados”, “¿no tienen algún amiguito que les ayude?”, colgarnos el teléfono… jamás respondernos los mensajes… dejarnos solas con nuestras maletas, en la calle y el sol oculto.

Juro por todas las veces que he llevado devotamente la “blanquirroja”, que jamás me había dolido tanto un beso de Judas como el de aquel día por parte de nuestra patria.

Gracias a Dios, Allah, Buda, Brahma, la pachamama, los astros o a quien/donde confíes tu fe… que, con la poca fe que a nosotras nos queda, estamos logrando hacer de tripas corazón. Y, a pesar de seguir en este calvario sin rumbo, esperamos encontrar pronto una respuesta al significado de la palabra “humanitario” y que esta nos lleve de regreso a nuestro hogar. Porque  con lágrimas empapando nuestras mascarillas, descubrimos que hogar no es el techo que te cubre de la lluvia, ni las paredes que cortan el frío… hogar, es donde están los que amas y donde te sientes segura.

Sé que hay personas en mejores, iguales y peores circunstancias que la nuestra, y también sé que, como el guion de mi película favorita dice: “Igual que todos los que viven tiempos difíciles. Pero no podemos decidir. La única decisión posible es qué hacer con el tiempo que tenemos”.

Por eso, deseo humildemente que tomes un poco de tu tiempo, no para solicitarte como el Papa Francisco lo hizo en su visita pastoral hace un par de años: “reza por mí”, sino para que ores, ORA por TODOS. Para ver si así, ante esta coyuntura actual, nos concedemos el milagro de resucitar “ese algo” muy dentro de nosotros que nos define como seres humanos.

Respira, respiremos mucho.

Gracias,

 

davinia6492
Author: davinia6492

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