Reto: CORRECCIÓN “¡No te quiero!”

En el limbo entre el sueño y la vigilia, estaba envuelta en una sábana que cubría mi cadera y exponía mis pies, el sonido del ventilador me arrullaba y mi voluntad nula me orillaba a dejarme ir. Escuché una notificación en el móvil, seguida de otras dos, tres y en total sumaban unas diez. Con pereza estiré mi brazo, tomé el teléfono y lo silencié. Al revisar tus mensajes pude leer: “¿Me quieres?”. Chasqueé la lengua y con los ojos en blanco di un fuerte suspiro. Es que no comprendo tu afán de preguntarme veinte mil veces lo mismo. “No, no te quiero”, envié al instante y sabía lo que vendría después, una tormenta de llamadas, un torbellino de dudas, por eso decidí escribirte esta carta.

Sé que has estado desconcertado, pues desde el viernes apenas he estado en línea. Sé que has estado preocupado y con el corazón en un hilo… créeme que he intentado estar bien pero me sobrepasa el cansancio. Durante esta semana Santa he dormido más de doce o dieciséis horas por día porque me siento enferma del encierro y el amor en cuarentena no es lo mío. Para mí, no hubo un sábado de gloria ni domingo de resurrección, si me permites decirlo, ¡me siento muerta! Y no resucitaré de este estado hasta que el milagro del amor me desentierre de esta cueva. Odio que nos comuniquemos solo mediante textos, necesito tu proximidad, hablar de frente, caminar en el malecón o simplemente observar pasar la vida en el quiosco de la zona centro ¡pero juntos! Hombro a hombro, risueños, cómplices y críticos del panorama.

Necesito ver los colores del cielo, las palmeras agitándose, sentir los olores mezclados de fritangas y dulces de los vendedores ambulantes, las burbujas de jabón que los chiquillos lanzan y se estrellan en mi rostro haciendo “poc”, dejando su fresco momentáneo y esfumándose por su destino de colisión.

Parece como si no lo supieras, mi alma no fue forjada para encierros y por eso estoy molesta, ¡siento que me lleva el diablo!; aunado a eso estás tú con el descaro de tu pregunta necia. ¡Pues no! ¡No te quiero! Quiero una hamburguesa o un helado, quiero estar en lo fresco de una alberca, ¿pero a ti? Por  ti siento más que un deseo vano.

¿Qué quieres que te diga? Quizás es costumbre, de pasar los días de tu mano o vivir momentos en los que seas el único que entienda mis actitudes y mis reclamos. A lo mejor te extraño porque eres el único que cuando intento rendirme, sujeta fuerte mi mano y me susurra al oído que continúe, resaltando talentos que desconozco. Tal vez la depresión y el calor me producen fiebre y por eso sueño despierta con que aparezcas a mi lado.

Pero ya en serio, a pesar de tus veinticinco llamadas perdidas y tu nota de voz quebrada de miedo, no mi niño, a ti no te quiero. Tú eres el amor de mi vida, que entra en forma de aire por las ventanas y le da mis pulmones un nuevo suspiro; a quien extraño porque tu presencia está grabada en mi piel. Alegras todos mis días, agregas música a mis sueños convirtiéndolos de pesadillas a maravillas. Tú eres el que me rescata del mal humor con solo un abrazo y a veces con un mensaje de texto o un audio. Eres más que mi complemento en este mundo ¿te queda claro? Por todo eso y nuestro anhelo de futuro ¡no te quiero! ¡Te amo!

Katia Mava

katimav
Author: katimav

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. romina

    Se nota el cuidado en la ortografía, lo que nos falta es el adelgazamiento.

  2. Salma

    Me gusta tu redacción y que logras transportar al lector a vivir todas esas sensaciones y emociones de las que hablas. Muchas gracias por compartir tu escrito.

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