Reto Corrección a mi escrito libre: VOLVERTE A VER

Ayer por la noche llegue a la ciudad, hacía mucho frio, había dejado de llover una hora antes, según comentarios de la gente que pasaba titiritando a mi costado, al llegar lo primero que pensé fue en ir a la cafetería que solíamos frecuentar años atrás, en efecto me dirigí hacia ahí, de pronto al llegar me encuentro con que ya no era el “coffe center” si no que se había convertido en una mega plaza y todo había sido destruido y renovado tipo un edificio, en ese entonces sentí que una gran tristeza invadió mi ser, las lágrimas brotaban sin que las pueda contener, era obvio, por mucho tiempo ese fue nuestro lugar favorito, solíamos conversar horas y horas, nos conocía el dueño y sabía de memoria nuestro pedido de cada tarde; con mucha nostalgia avance en dirección a mi domicilio, de pronto en la poca claridad que brindan las luces de los postes, te vi, mi corazón se paralizo por unos segundos; sentí gran nerviosismo y emoción, aún no lo podía creer, ¿Cómo era posible?, no has cambiado, al menos físicamente no lo hiciste; sigues manteniendo esa figura esbelta y deportiva, tu vestimenta era la misma algo casual, entonces se vino a mi mente tantos momentos juntos, recordé a aquel niño enamorado capaz de hacer cualquier cosa por robarme una sonrisa, reviví nuestra última cita, como olvidar las lágrimas que brotaban de ti y la desesperación con la que pedías que no me alejara, sentí esa sensación de duda y al mismo tiempo de dolor por que no quería alejarme, ahora me quedo paralizada, no sé si correr, alcanzarte, abrazarte o simplemente dejarte ir, siento como una corriente eléctrica que recorre todo mi cuerpo y me quedo inmóvil, observando cómo te pierdes en las próximas cuadras, lloro de impotencia; mas decido seguir mi camino.

Al llegar a casa, algo nerviosa luego de lo sucedido, saco las llaves, abro la puerta, tiro las cosas y me dirijo a mi habitación, algo aturdida, como desmemoriada, era una sensación extraña nueva para mí, entonces decido dormir, es lo mejor para poder reponerme; me recuesto pero no consigo conciliar el sueño, cuento números, doy vueltas y vueltas, de hecho no podía descansar, me sentía encarcelada en una habitación solitaria de paredes viejas, creo que verte me confundió, así que me dirijo al pasillo todo esta silencioso solo se escucha el tic tac del reloj de pared, voy por un café, al entrar a la cocina se observa algo empolvado las cosas, cojo el trapo y sacudo la mesa, mientras preparo el café se siente el aroma fresco que emana, tomo asiento y con mi café al costado decido tomar lápiz y papel y decido escribir, lo primero que se me atraviesa por la mente, sin darme cuenta la ventana estaba abierta, no recuerdo haberlo hecho, entra un soplo ligero de ventisca, esto me da valor de dejar a un lado mis temores, quizá así pueda cerrar este ciclo de dolor, quizá tú lo ya lo hiciste o tal vez aún tengas dudas acerca de mi actitud hacia ti. 

Ya ha pasado un año desde que recibí tu última carta, puedes pensar que fue algo grosero de mi parte no haber respondido a ninguna de ellas en los nueve años que llevabas escribiéndome.

Te debo confesar que más de una vez estuve tentada a responderte, solo que tenía miedo, ahora soy yo la que necesita sacar a la luz todo lo que guardo por años, es básicamente como exorcizar el alma y pues creo que te debía una explicación, deseo hacerte conocedor de los motivos y circunstancias que en ese entonces me motivaron a alejarme, es algo que quise mantener oculto de los demás, ya sabes no me agrada mostrar lo que siento, sin embargo luego de lo sucedido el día de ayer me animo a confesar:

Que en ese momento no tuve el valor y la determinación para decidir construir contigo un futuro tierno y lleno de amor, lo admito me daba pánico querer a alguien como tú alegre, risueño, soñador, de hecho en mi vida pasaron tantos episodios de dolor, vi tan de cerca engaños, mentiras, traiciones hacia familiares y amistades mías, que en si me marcaron de manera indirecta y es así como en ese entonces tomo la decisión de no ilusionarme, ni querer a alguien más; lo sé fue algo injusto e infantil, ya que no debí generalizar o pensar que a mí me pasaría igual, mis miedos me jugaron una mala pasada (soy consciente de ello), pero aun así admito que fuiste el mayor apoyo que tuve aun cuando estabas lejos de mí ya que solo con tu recuerdo alegrabas mi vida.

Tengo la esperanza de reencontrarnos muy pronto para continuar absolviendo tus dudas, esta vez volví para quedarme, no pienso huir más. 

Así que estás cordialmente invitado a conocerme, a saber de mí;  algo que en el pasado te negué. Cambie mucho, el dolor y la soledad me hicieron dar cuenta de lo mucho que te quiero no sé si estés dispuesto a acompañarme y confiar en mí una vez más, pero si lo haces te prometo que no te vas a arrepentir. 

Me despido, te mando un fuerte abrazo a la distancia mi gran amigo, confidente y único amor.

Luego de haber redactado me doy cuenta que ya es de día, me había quedado toda la noche ahí sentada, mi café esta helado, yo encorvada, ya es de día puede escuchar a los carros tocando el claxon por el atascamiento que hay en horas puntas, y me veo ahí con los ojos hinchados producto del dolor que me causo sacar todo a flote, simplemente perdí la noción del tiempo.

Monilbp1
Author: Monilbp1

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Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. romina

    No tomaste en cuenta la primer revisión realizada al texto.

  2. romina

    TEXTO A REVISAR:

    Ayer por la noche llegue a la ciudad, hacía mucho frio, había dejado de llover una hora antes, según comentarios de la gente que pasaba titiritando a mi costado, al llegar lo primero que pensé fue en ir a la cafetería que solíamos frecuentar años atrás, en efecto me dirigí hacia ahí, de pronto al llegar me encuentro con que ya no era el “coffe center” si no que se había convertido en una mega plaza y todo había sido destruido y renovado tipo un edificio, en ese entonces sentí que una gran tristeza invadió mi ser, las lágrimas brotaban sin que las pueda contener, era obvio, por mucho tiempo ese fue nuestro lugar favorito, solíamos conversar horas y horas, nos conocía el dueño y sabía de memoria nuestro pedido de cada tarde; con mucha nostalgia avance en dirección a mi domicilio, de pronto en la poca claridad que brindan las luces de los postes, te vi, mi corazón se paralizo por unos segundos; sentí gran nerviosismo y emoción, aún no lo podía creer, ¿Cómo era posible?, no has cambiado, al menos físicamente no lo hiciste; sigues manteniendo esa figura esbelta y deportiva, tu vestimenta era la misma algo casual, entonces se vino a mi mente tantos momentos juntos, recordé a aquel niño enamorado capaz de hacer cualquier cosa por robarme una sonrisa, reviví nuestra última cita, como olvidar las lágrimas que brotaban de ti y la desesperación con la que pedías que no me alejara, sentí esa sensación de duda y al mismo tiempo de dolor por que no quería alejarme, ahora me quedo paralizada, no sé si correr, alcanzarte, abrazarte o simplemente dejarte ir, siento como una corriente eléctrica que recorre todo mi cuerpo y me quedo inmóvil, observando cómo te pierdes en las próximas cuadras, lloro de impotencia; mas decido seguir mi camino.

  3. romina

    TEXTO PRIMER EDICIÓN

    Ayer por la noche llegué a la ciudad. Hacía mucho frio. Había dejado de llover una hora antes. Lo primero que pensé fue en ir a la cafetería que solíamos frecuentar. ¿Y qué crees? Ya no existe. En su lugar habita una Mega Plaza fría y ruidosa. Me quedé inmovil. Una lágrima rodó por mi mejilla. No queda nada de ese espacio que, durante tantas tardes fue testigo de nuestras charlas.
    Una angustia se instaló en mi pecho. Caminé hacia la casa. La luz tenue de un postel de luz guió mi mirada hacia una figura a mitad de la calle. Agité mi cabeza. Restregué mis ojos. ¿Era cierto? ¿Eras tú? Sentí como si mi corazón se paralizara por unos segundos. No podía creerlo. Estabas allí. Igual que como te recordaba: con tu vestimenta casual, pero impecable, tu cuerpo esbelto y ese mechón de pelo que se resistía a cualquier gel. Sí, igual que en aquel último encuentro. ¿Lo recuerdas? Tu rostro empapado en lágrimas, tus manos sosteniendo mis brazos. “No te vayas”, “No me dejes”… Y yo temblando de dolor y miedo. No quería partir, pero tenía que hacerlo. Y lo hice.
    Y anoche, mientras veía tu silueta alejarte, tuve la tentación de correr hacía ti, gritarte para que me vieras… Pero no, mejor no. Y esta vez, fui yo quien lloró.

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