Reto 9: Correcciones

Hola querida lao, hoy voy a contarte una historia que ya no es triste y lo sé porque mientras lo hago me he detenido a mirar el cielo por la ventana, cierro los ojos respiro hondo, lento disfrutando cada molécula de oxígeno entrando en mis pulmones, con una sonrisa sé que estoy viva.

Todo empezó cuando tenía 8 años, el matrimonio de mis padres se basaba en peleas continuas, yo vivía con temor, lloraba en las noches, el corazón en pedazos, deseaba que las discusiones se detuvieran.

Mi mamá no era muy afectuosa, abrazos, te quiero, o te amo estaban ausentes, me culpaba de todo lo que mi hermano hacía, si se caía yo era la tonta, la estúpida, la mula y un sinfín de palabras hirientes que atraviesan mi memoria.

Un día ella empezó a vociferar sentada en la cama mientras abotonaba la camisa de mi hermano, yo respondí alzando la voz desde el umbral de la puerta, empeorando el regaño y le grite “¡sabe que ojala me muriera, yo no quiero vivir más estoy harta, me quiero morir!”, la respuesta no fue un ¿qué te pasa cariño? ¿Qué tienes? ¿Por qué estas triste para decir eso? por lo contrario mi madre se levantó con furia sobre mí y dejo ir su mano contra mi boca o más bien la mitad de mi cara, mientras se desgalillaba amenazando que jamás volviera a decir una estupidez como esa. Me llene de ira, en silencio, mis manos en puños, la mandíbula tensa dentro de mí solo quería gritar tan fuerte para que todo el dolor y tristeza que sentía en ese momento saliera.

Al día siguiente, mientras todos dormían, fui a la cocina, tome el arma de mi padre un revolver pesado, negro, siempre cargado, lo puse en mi cráneo con la intención de matarme, sin llanto, sin sonrisa, la mente en blanco, pero me detuve, pensé en mi hermano, mis ojos se llenaron de lágrimas, devolví el arma a su lugar, regrese a la habitación, me senté a la orilla de la cama al lado de mi hermano, acaricie su cabello macho, recordé como sonámbulo me buscaba por las noche, me necesitaba y no podía irme dejándolo solo haciendo frente a una familia disfuncional.

Si te escribo querida amiga lejana, es porque jamás jale ese gatillo, pero mi tortura no término ahí, la lucha entre vivir o morir me acompañó hasta hace 2 años, depresión le llaman, ganas de suicidarte, caminaba para ir al trabajo pensando en tirarme frente a un auto, o lanzarme del puente cuando se asomara un camión.

La relación con mi madre no mejoraba, mi padre la agredió frente a mis ojos, fui testigo de su divorcio, la intermediaria de sus disputas, mi carga aumentaba y las ganas de vivir disminuían, jamás deje de pedirle a Dios que me diera un motivo para levantarme cada mañana.

La mayor parte de mi vida la he pasado en una iglesia, grupos de jóvenes, hace 2 años fui a un encuentro, un fin de semana sin tecnología, rodeada de personas con testimonios desgarradores, tuve tiempo para sanar mis heridas, reflexionar, fui liberada mis pensamientos de muerte, de mi depresión, la tristeza que cargué con años la deje ir, dentro de las cartas que encontré en el recibimiento de vuelta a la iglesia del lugar apartado donde habíamos estado, hallé la de mi hermano, diciéndome “gracias por ser como una segunda mamá para mí, estar siempre a mi lado y ser mi mejor ejemplo a  seguir” rompí en llanto, sostenía ese papel con ambas manos, las lágrimas brotaban de mis ojos, deslizándose por mis mejillas, mi cuerpo temblaba, la lleve a mi pecho abrazándola con fuerza, sentía un dolor en la garganta, valió la pena mi sufrimiento, valió la pena luchar por vivir, alguien sin yo saberlo aprecio ese esfuerzo, y entendí que mi hermano me había salvado desde aquel día.

 Gracias hermano por existir.

Gracias amiga por leerme, un abrazo.

royleni.vs
Author: royleni.vs

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Esta entrada tiene un comentario

  1. laura.cm28

    Hola Royleni, la primera vez que publicaste este reto no tuve la oportunidad de leerlo, pero hoy ha sido muy grato encontrarlo, que dicha que existen las segundas oportunidades, tu historia es muy fuerte, y te admiro porque eres una mujer valiente, que ha sabido salir adelante, has enfrentado situaciones muy difíciles pero sigues de pie, me alegra que estés encontrando la sanación para ese corazoncito que fue tan lastimado, tus palabras transmiten mucho, me imagine con tristeza a tu lado mientras sostenias esa arma, gracias a Dios por la bendición del pensamiento sobre tu hermano que te detuvo, y lo mejor es que ahora tu estas escribiendo una mejor historia para tu vida, gracias por permitirme leerte, bendiciones en cantidades industriales, un abrazo enorme Lao

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