Reto 8- Una batalla difícil.

Querido hermano:

En el silencio de la madrugada, mi mente hace menos ruido y puedo dirigirme a ti con calma, crecimos bajo la misma educación de mamá, libramos batallas desde la infancia y aunque no siempre estuvimos juntos nos apoyábamos, luchábamos codo a codo y cuidábamos el uno del otro. Busque un escudo que resistiera los peores golpes y no se quebrara para continuar con mis batallas, tú en cambio, abandonaste la espada, sucumbiste ante el mundo y sus “delicias”. A partir de ese momento las luchas diarias no eran las mismas, cada batalla me hacía más fuerte pero tú terminabas con muchas heridas, no podía dejarte mientras yo avanzaba y te cargaba conmigo para seguir adelante. Me enseñaste que ir con el mundo no es lo más conveniente, te miraba y me causabas tristeza, eres mi hermano y casi no te reconocía. Desde aquella batalla en la que te rendiste dejaste caer en mi espalda mucha carga, una que no te imaginas, te convertiste en una lucha constante en mi vida, tu fascinación por el alcohol y otras sustancias para evadir la realidad son peores cada día. Te tornas agresivo con tu familia y con nosotros, particularmente conmigo, me humillas y haces sentir inferior porque según tú, mi vida ha sido más fácil que la tuya, ridiculizas mis creencias con Dios y me dices hipócrita por enfrentarme a ti. Usas palabras que calan en lo más hondo del alma, tus hijos corren despavoridos de la casa y mamá es quien sale a su rescate, tu esposa y yo nos volvemos contra ti en tu casa, que deja de ser un hogar para convertirse en un campo de batalla en el que luchamos hasta que por fin te cansas, a veces  no somos suficientes y es necesario hablar a las autoridades para poder contenerte.  Me cubre un frío tremendo cuando te veo llegar, los huesos me comienzan a doler y mi cuerpo se tensa porque en cuestiones de fuerza eres el vencedor, tienes un cuerpo fornido de 1.75m, tus brazos y piernas asemejan ser troncos, eso me intimida mucho pero permanezco firme. Gritas primero a tu esposa con una voz recia y profunda que alguna vez usaste para enamorarla,  la imagen que tanto cuidabas, hoy solo es un recuerdo de aquello que admiraba, realmente asemejabas ser un buen partido por eso las chicas de la comunidad te seguían. Vestías con mucha elegancia, usabas ropas de marca,  te veías exitoso y eso me alegraba, pero dentro de ti había un vacío, un vacío que solo cuando bebías lo externabas. “Mi vida es un caparazón, una máscara nada más, no sé lo que es el éxito y nunca lo he saboreado”.

¿Dónde está mi hermano? ¿Dónde quedaron los días de juego? Hermano, extraño que seamos compañeros, me gustaría volver 15 años cuando corríamos por el campo volando papalotes, hoy soy tu rival en una batalla sin fin hasta que uno de los dos ya no pueda continuar, aún te amo como mi hermano pero por todo lo que ya hemos pasado tengo divido el corazón, una parte de mi te ama y la otra desea no verte más, que te fueras muy lejos o simplemente desaparezcas, me turba y causa angustia este pensamiento porque somos familia pero ya estoy agotado de seguir la misma batalla por estos 10 años. Me agobia tener que llegar del trabajo, después de un día complicado y ver la misma escena a diario.Tienes 36 años y soy menor que tú por 10, aunque soy tu hermanito me has dejado la carga de ser el mayor.  Hoy te digo que no conoces el sabor del éxito porque tú mismo te lo has negado, cada victoria que has tenido la has menospreciado. ¡Eres exitoso! pero no lo ves, ¡Quita la venda de los ojos antes que lo pierdas todo!

Tu hermano José.

Jesus Can
Author: Jesus Can

José

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. romina

    Tienes la idea. Falta tener en cuenta al lector, a tu destinatario, orden ala idea, qué le quieres decir, busca poder conectar, ser claro.

  2. Jesus Can

    Gracias Romina, aún me da trabajo la conexión. Trabajaré más en ello.

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