Reto 8: Tía

Tía, desde niña siempre admire tu caminar elegante, que hacia juego con tu maquillaje perfecto, anhelaba crecer para poder usar tus zapatos, tan altos, coloridos y a la moda, eras una mujer de mundo, como escuchaba en el cotilleo de tus hermanas a la hora del café, el pasaporte lleno de sellos y la cabeza llena de sueños, me encantaba jugar a que era como tú, imitaba tus gestos al hablar, con esa vocecita de mujer delicada y fina. Para mí, eras la mujer más inteligente y bella del mundo.

Pero empecé a crecer, y me encontré de frente con una realidad dolorosa, esa elegancia que poseías solo era un disfraz para ocultar lo vacía y superficial que eras, tanta vanidad hizo que no te importara ir dañando a todas las personas cercanas, incluida yo, por supuesto.

No tienes idea como tus palabras han marcado mis inseguridades, tu voz repitiéndome que no era lo suficientemente bonita, que nunca iba a encontrar un novio porque a los hombres no les gustan las jirafas, que mis palabras eran las de una chiquilla tonta e ignorante, que aprendiera bien los oficios domésticos porque era el único futuro que podía esperarme, palabras que me dolían y acompañaron cada etapa de mi crecimiento, frases que afectaron de una manera terrible mi autoestima y me hacían sentir tan pequeñita a pesar de mi estatura.

Todavía aun transformada en una adulta profesional e independiente, puedo escucharte diciéndome que camine derecha y meta la panza.

Pero los años han pasado y me he forjado un camino mejor al que tu pronosticabas, tengo un buen trabajo, una carrera universitaria, un esposo y zapatos más bonitos que los que tu tenías. En cambio, tú estás sola, ya tus peinados hermosos están cubiertos de canas, ya tu maquillaje de marca no logra cubrir a la perfección las arrugas de tu piel y la imagen del espejo ya no te devuelve a aquella joven de portada de revista, solo te importo cultivar tu imagen física, entonces tu cosecha ha sido amarga y solitaria, alejaste a todos los que te querían sólo porque no alcanzaban tus estándares.

Luche mucho contra las marcas que tú me dejaste, y siento que he logrado superarlas, desde hoy y para siempre he decidido apagar tu voz de mi cabeza.

Quisiera un final diferente para tu historia, todavía estas a tiempo de darle valor a lo que es realmente importante.

Lao

 

 

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Laura Castro
Author: Laura Castro

Escritora en potencia

Laura Castro

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    La redacción muy bien, pero olvidaste el tono de la carta.

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