RETO 8: Familia unida

Señora Lupe:

Ha sido un poco difícil para mí decidirme a escribirle, lo estuve posponiendo dándome muchas excusas. La verdad es que tengo temor. Dirigirme a alguien tan importante para mi familia ahora, es tocar una fibra sensible que no quiero lastimar.

Sé que usted es una buena persona, eso se evidencia por el cariño tan grande que le tiene su familia; es la cabeza de todos ellos. Su hijo me habló de usted incluso antes de iniciar una relación conmigo, la exaltó como una de las personas más importantes en su vida, “su pilar” lo llama él. Me habló de su generosidad, su predisposición a dar cariño y su sensibilidad marcada. Yo ansiaba conocerla.

Cuando llegó el momento, se dio todo muy cordial, muy alegre; me quedé satisfecha con esa primera impresión, creo que todos lo estábamos. Sin embargo, el tiempo y las circunstancias, que nos permitieron conocernos más, también nos distanciaron un poco por las diferencias de nuestros caracteres. Nunca nos hemos enfrentado ni peleado, pero hay una cierta tensión que poco a poco se ha acentuado y no es sano. Siento que hay algo pendiente en el aire.

A usted le incomoda que yo no sea sociable, que no hable mucho y prefiera vivir en la independencia, dos pisos más arriba de su casa. Dice que “no me dejo querer”… Tal vez lo dice bien: Soy independiente, solitaria, no me gusta que nadie intervenga en mis decisiones o me acose con consejos que no solicité. He sido así toda la vida, ha sido mi forma de adaptarme a las cosas que me tocaron. Espero que pueda entender eso. El solo hecho de explicarlo es porque me importa, igual que su hijo y esta familia que ahora será una sola. Nunca le he respondido ni bien ni mal a sus comentarios, y no piense que es porque no soy capaz de hacerlo, es porque he dado un paso atrás por el respeto que le tengo.

Debido a ello ha preferido hablar de mí, pero no conmigo. Le confieso que cuando me di cuenta sentí mucha decepción y rabia porque no es eso lo que buscaba. Sé que en parte es responsabilidad mía, lo acepto y pido disculpas por no buscar el momento para hablarnos de verdad. Pero intentaré ponerle fin a la situación ahora.

No merezco sus indirectas y usted no merece esta especie de resentimiento escondido que tengo. Le pido que ambas pongamos de nuestra parte para afianzar esta relación, para entender lo que cada una es. Somos ambas mujeres, luchadoras y fuertes al final, tenemos más en común que lo que nos aleja. Dentro de nuestras limitantes, sé que es posible llevarnos bien. Consideremos que tenemos lazos ya echados que no desaparecerán. Soy parte de su familia y usted de la mía.

Le ofrezco este escrito como un primer acercamiento, una invitación a conocernos más. Y siempre desde el respeto de nuestras diferencias, aprendamos a unirnos en el cariño y amor que siempre corresponde a la familia, que hoy más que nunca debe permanecer junta.

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Esta entrada tiene 5 comentarios

  1. Minerva

    Frescia, me gustó tu carta y me transmitió ese sentir de explicar tu forma de ser, así como el reclamo a la conducta de Lupe, muy respetuosa pero clara.
    Muy bien 👏👏👏

  2. Jesús chapa

    una ma era muy respetuosa y cuidada para dirigirte sin ofender por expresar lo que siente y aclarar

  3. David Gómez

    Excelente forma asertiva y conciliadora para solucionar las diferencias

  4. Ana Elena

    Me pareció una manera muy respetuosa de decirle a Lupe como era ella y dejarle en claro que no estaba de acuerdo en su forma de ser porque ella tenía otra ideas

  5. Juan Rodriguez

    Una excelente forma de externar que tienen distintos puntos de vista. Ademas de ofrecer y solicitar respeto a esas diferencias.

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