RETO 8 – COMO BUENA LÍDER, ESPERO LA ACEPTES.

Miércoles, 08 de abril. 

Viridiana:

Hoy necesito escribirte. Estos días que han pasado no he podido conciliar el sueño y tampoco he podido inmiscuirme en mis actividades familiares de la mejor manera. Me hubiese gustado no escribirte esta carta, sino decírtelo en persona; pero temo que te sientas confrontada y arremetas contra mí como otras veces lo has hecho.

¿Sabes? No tengo la menor duda de que eres una gran mujer. Una buena hija y una buena madre. Inteligente para la observación de problemas; decidida para la toma de decisiones; fuerte para soportar la crítica y alegre cuando de distraerse se trata. Nunca te has quedado callada cuando algo te disgusta. Siempre dices lo que piensas y sientes. Desde que te conozco, has sabido llevar al equipo de trabajo al logro de los objetivos de la empresa para la cual trabajamos. En verdad te felicito. Eres una gran líder.

Sin embargo, en ese vaivén de compañerismo y cercanía cometimos un gran error que no supimos enmendar. Desde que empezamos una relación de noviazgo sabíamos que estábamos jugando con fuego y ese fuego tarde o temprano nos iba a quemar. Y así fue. Por eso cuando decidí terminar contigo, no quisiste, no lo aceptaste y mucho menos me escuchaste.

Y así empezaron los problemas.

He tratado en vano de arreglar las cosas de la mejor manera por tu propio bien, por el mío y por la empresa. Pero no quieres. No me dejas. Al contrario, te has dedicado a chantajearme, a manipularme, a dejarme mal ante los demás haciendo uso de tu jerarquía (como la otra vez que estábamos en el comedor y todos se burlaron de mí por un comentario tuyo), con el único fin de “hacerme pagar por lo que te hice”. Así siempre les dices a todos en el trabajo. Y eso me molesta. Me duele. Me quita el sueño, La verdad es que, sin afán de sentirme un prototipo de belleza, tú estás obsesionada conmigo y no soportas el que yo te haya rechazado. Y por más que trato de terminar esto de la mejor manera, simplemente no quieres.

Estoy cansado. Cansado de soportar la manera en que me tratas laboralmente. Cansado de que me humilles simplemente porque eres mi jefa. No es justo. No lo merezco. ¿Qué quieres? ¿Qué yo también te falte el respeto verbalmente ante los demás no importándome que seas mujer? ¿Qué use los recursos a mí alrededor para defenderme y entrar en una batalla legal que nos va a desgastar más de lo que ya estamos? Si no hay de otra, lo tendré que hacer. Lo puedo hacer. Y pierdo poco. Soy joven, soltero y puedo encontrar trabajo en otro lado. Tú en cambio eres madre soltera, con dos hijos y con una hipoteca por pagar. No quiero ser alarmista, pero te va a ser difícil empezar de nuevo. Piensa. Perderías mucho más que yo. ¿Y todo por qué? ¿Por no aceptar que lo nuestro terminó y que ya no quiero estar contigo más que para cuestiones laborales?

Viri… te estimo mucho. Y no quiero afectarte, ni afectarme; ni mucho menos afectar la dinámica de trabajo que hasta ahorita hemos logrado con los demás compañeros. Por el bien de todos, y en alusión aquella bonita amistad que formamos cuanto entré a laborar en la empresa, te ofrezco mi mano franca para darle vuelta a la hoja y empezar de nuevo.

Como buena líder que eres, espero la aceptes.

 Manuel.

alkysirez
Author: alkysirez

2

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. José Tillaguango

    Muy buena historia.Felicitaciones.

  2. romina

    Muy bien llevada. Don de dices que estas obsesionada conmigo, sobra, pero lo demás, muy bien llevado.

Deja una respuesta

diecinueve − 10 =