RETO #8 ANTAGONISTAS CREÍBLES – YA CRECÍ

Querida hermana:

Tienes la naturaleza de emanar seguridad y firmeza; no muchas mujeres poseen esas virtudes. Sé que cuidaste de mí cuando era pequeña y estuviste presente como una figura materna en casi toda mi adolescencia. Te hice pasar días amargos y noches en vela, te robé gran parte de tu tiempo en lecciones de matemática, colmé muchas veces tu paciencia con mi ropa sucia… No era mi intención, era mi esencia de niña.
Y durante mi pubertad te hice rabiar en mi afán de hacer nuevos amigos, con mis notas bajas y salidas sin permiso. Fuiste muy dura conmigo en esos momentos y jamás me cansaré de agradecerte por ello. Ante tus ojos era caso perdido y dejaste que siguiera mi rumbo, el dolor de ver a nuestros padres decepcionados hizo que enmende mis errores y logré encarrilarme plantando las narices en la lectura, en ese tiempo forjé mi personalidad, mi temperamento, cimienté y confirmé mis valores.
Hoy soy una mujer con rumbo fijo y convicciones claras. Me esforcé en sobresalir siempre en la universidad y lo logré, terminé mi carrera y ahora estoy trazando mi camino más a fondo… Pero tú sigues desacreditándome frente a ellos, aprovechas del concepto de una joven madura y sabionda que tienen de ti para decirles que sigo cometiendo errores, que pierdo el tiempo en banalidades y despilfarro el dinero cuando no tienes idea de como ahorro cada centavo, acuérdate eso me enseñaste.
Toda mi fase universitaria me dediqué a construirles una imagen mía; decidida, madura y con determinación. Cuando ya lo estaba logrando venías tú y lo desmoronabas de un manotazo. No te imaginas las veces que lloré por recibir regaños injustos de nuestra madre por las equivocadas ideas que le decías de mí.
Me cansé del esfuerzo inmenso que vengo haciendo por presentarles a nuestros padres la persona que soy ahora. Ya no me quedan ganas, se agotaron y duele.
Con todo el aprecio que te tengo te pido que me dejes levantar mi talante frente a ellos.
Déjame esbozar mi destino, déjame avanzar con mis ambiciones y propósitos… Sí. Así como tú yo también tengo hambre de éxito. Ya no soy una adolescente descarriada, tuve desaciertos. Lo acepto. Pero crecí, no en la estatura sino emocionalmente. Ya no permitiré que deshonres mi imagen. Aceptame como soy en el presente. Una mujer hecha y derecha, con principios y valores inquebrantables. Sé que siempre seré tu hermanita pequeña y tú mi segunda madre; me siento afortunada. De eso estoy segura. Pero ya deja de obstaculizar mis objetivos. Deseo que fortalezcamos nuestro lazo de hermanas en medio del respeto y amor.

Tu hermanita

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    No queda claro el PG. El Enfrentar al antagonista.

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