Reto 8: A mi maestra de Cálculo

Hola Miss. ¿Cómo se encuentra? Espero que bien, a pesar de la situación por la que estamos pasando.

Me he detenido a pensar en usted al estar realizando los problemas que nos ha dejado como tarea en esta cuarentena. Como decoración en mi libreta, he dibujado un espiral de color negro que me ha llevado a recordar su largo cabello chino, y sus pestañas que resaltan bajo sus anteojos color rojo, que combinan con el carmesí de sus delgados labios.

¿Sabe?, puedo notar la determinación y gusto que posee por su trabajo, cuando se pone frente a todos nosotros en clase y comienza a explicarnos con un brillo singular en sus ojos cafés.

También es de admirar la iniciativa que tiene al ofrecernos su ayuda buscando diferente material de estudio para que podamos mejorar y prepararnos para la universidad,  y no quedarnos varados en lo que ya sabemos.

Sin embargo, aún con todo eso hay algo que me incomoda cuando usted entra al salón.

Tal vez sea su tajante y silenciosa forma de decir buenos días o la manera en que pide que pasemos al frente.

Le confieso que como alumna siento temor que revise algún ejercicio mío porque sé que puede decir ante todo el grupo que me he equivocado en un signo, y ahí ponerme 200 ejercicios para aprender a no cometer errores.

Soy sincera al decirle que como persona me siento ignorada y desplazada al ver que cuando mis compañeros le exponen alguna duda, les responde amablemente, mientras que a mí me dirige una mirada penetrante y acusadora, sin decir nada.  Cuando sale del aula y algún compañero la aborda, se detiene a escuchar atentamente, resolviendo la disyuntiva que le plantean, en tanto que a mí me pasa de largo, respondiendo a 5 metros de donde me encuentro porque no logro igualar el ritmo de su acelerado paso.

Me es frustrante observar que cuando mis amigos cometen algún error les haga ver donde se han equivocado, y les explique que es lo que tienen que hacer, para luego conmigo simplemente pronunciar la palabra no o negar con la cabeza y limitarse a deslizar mi libreta por el escritorio, pidiendo que pase el siguiente.

Me consterna pasar la noche en vela buscando ayuda en internet para resolver algún ejercicio, sin encontrar solución a mi incógnita, y no poder preguntarle a usted por temor a que me pueda evidenciar por no haber sabido resolverlo.

Profesora, usted tiene el don y la habilidad de poder realizar un ejercicio fácilmente y con el mínimo error; yo no, me cuesta un poco más, pero poseo otras cualidades y habilidades como tocar un instrumento, dominar el arte de la palabra, el canto y la pasión por la escritura, que me hacen ser una persona única y maravillosa; así como estoy segura de que usted posee otros grandes atributos que la vuelven alguien incomparable.

Los seres humanos nos entendemos y comunicamos a través de la palabra, y es por ello que le he escrito estas amables líneas. No quiero seguir viviendo con ese temor hacia sus cortantes acciones, y sé que también estará de acuerdo en que es necesario un cambio.

Tal vez yo he cometido el error de después de ver esos hechos, mostrarme indiferente ante su presencia. Lo lamento, pero de alguna manera ha sido una reacción involuntaria ante todo lo ya mencionado. Por ello, de la manera más atenta y respetuosa posible le hago ver los inconvenientes que tengo, y sé que juntas  podremos llegar a una solución.

Le agradezco que se haya tomado el tiempo para leerme, así como espero comprenda mi petición.

                                                    Con respeto y amabilidad, Adri Flores.

vic21spring
Author: vic21spring

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Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Que lindo, me siento identificada contigo. Aunque mi profe de calculo no enseñaba nada. Te recomiendo el libro de Calculo de Louis Leithold. Yo pasé gracias a ese libro, te explica súper bien.❤

  2. romina

    Muy bien llevada. Solo revisa el tono del cierre, recuerda el énfasis al pedir el hasta aquí.

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