Reto 8

Querido amigo, te escribo esta carta  porque siento que tu situación se sale de control, tu madre me ha llamado nuevamente preguntando por ti, ya perdí la cuenta de la veces que la escuché alterada pidiéndome que no le mintiese, y es que la verdad desde hace meses no tengo una sola idea de tus lugares nocturnos favoritos ni quién te acompaña.

 La última vez que te vi estabas con ojos llorosos y ofuscado, me acusaste de que te corrieron del trabajo porque me negué a cubrirte, que todo lo hice por envidia por tener más tiempo en el pub y de ser  un mal agradecido porque por  ti llegue a trabajar  también. Me dolió escucharte,  solo atiné a decir que hablaríamos cuando estés sobrio, andabas más delgado, tus ojos verdes lucían cansados, tus ojeras palidecian tu rostro y el desorden de tus cabellos indicaba el poco cuidado que tenías ya en tu apariencia. Te fuiste entre amenazas hasta que  desapareciste en la oscuridad. ¿qué pasó contigo, mi buen amigo? ¿En qué momento nos separamos del mismo camino que iniciamos? Se suponía que teníamos un proyecto, una visión empresarial, nos pasábamos horas decidiendo nuestro mi primer paso para ser exitosos, ahorraríamos tanto dinero cómo pudiéramos, por eso en cuanto encontraste trabajo me recomendaste con tu jefe para que me contratáse, nuestro primeros sueldos nos hacían sentir importantes sé que lo recuerdas.

No sé muy bien en qué momento esas ganas de salir adelante fueron opacadas por tu falta de madurez y de autocontrol en la bebida, muchas veces tuve que cubrirte para que nuestro jefe no tuviera problemas contigo y terminaba siendo parte del problema también; en la universidad ni que decir, debido a tus ausencias no rendías adecuadamente en un examen, en las exposiciones improvisar dejó de serte útil, en las monográfias dejé que te llevaras parte del crédito pese a no haber aportado nada ¿y sigues creyendo que yo te fallé?

Llega un punto en el que la amistad muchas veces es aprovechada por otros para su conveniencia, por mi parte traté de ayudarte, te escuchaba cuando avergonzado sentías que no podías más con tu adicción, te sugerí que buscaras ayuda profesional y te parecía ridículo, tu madre por último empezó a desconfiar también de mí y dejé de visitarte en casa. Así sin más nos alejamos y sólo me cruzaba contigo en el trabajo, no me hablabas ni siquiera ahí, tal vez porque no compartía momentos de desenfreno contigo o si me dirigías la palabra era porque necesitabas algo de mí. Los problemas en tu hogar giran entorno a ti,i te corrieron del trabajo por tu irresponsabilidad, no trates de justificar tus problemas echando la culpa a los demás si tan sólo te dejaras ayudar sé que la realidad sería otra. No eres un mal ser humano, todavía recuerdo el cariño que tenías a los perritos callejeros y en los días calurosos corrías al grifo a llenar de agua varios envases y dejarlos en la vereda para que así alguno de ellos pudiese beber, o aquella vez que me invitaste a tu casa en navidad diciéndome que no estoy sólo y que este es mi hogar ahora, así lo fue amigo. Cuando decidas por ti y de corazón desees un cambio en tu vida, estaré ahí no olvides eso. 

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renorseless96
Author: renorseless96

Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Recuerda lo que señalamos sobre el tono de la carta en el inicio.

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