RETO 7: Yo también

“¿De verdad has ido sola?”. Leo el mensaje y guardo el celular sin responder. Sí, por qué no, pienso. Disfruto mi soledad.

Estoy en una feria de libros recorriendo los stands, sintiéndome en mi hábitat. Se organiza cada año y no me la pierdo nunca.

Quizás me miento un poco. No es que me guste tanto estar sola, es que a veces tengo miedo de compartir lo que soy con otros. Dudo que los pocos amigos que aún conservo de la universidad estén interesados en acompañarme. La mayoría considera un poco nerd el solo hecho de leer por placer. Además, hay un encuentro internacional de ilustración dentro la feria y muero por ir. Quiero sentirme libre de escuchar y preguntar lo que quiera a los ponentes, sin sentirme incomprendida. Me gusta dibujar, leer y escribir, y esas son características no tan comunes en mi ambiente.

Vuelvo a sacar el móvil y tecleo: “Sí, estoy sola. No te pongas celoso.” Añado un emoji con un guiño y me tomo una foto para enviarla.

Nunca me he llevado bien con las fotos, ni las grabaciones; en general nada que pueda intimidarme con otros. Pero no sé, con Alex (este chico que me escribe y con el que he salido algunas veces), me siento cómoda de hacerlo. Me agrada poder compartirle mis días y que él haga lo mismo.

La respuesta llega poco después: “Qué rara eres”, se ríe. “Somos muy diferentes. Yo a veces salgo a tomar solo y ver gente en las discos; y tú vas sola a ferias de libros”. Me río con ganas. Es cierto. Somos muy diferentes.

Yo adoro leer, y él no mucho. Yo prefiero la calma de mi cuarto por las noches; y él prefiere los lugares abiertos, con mucha gente y ruido. Es muy sociable y tiene la particularidad de caerle bien a todos; mientras que yo, si bien no ahuyento a las personas de entrada, no soy la más amigable. A mí me mueve la música romántica y suave; mientras que él opta por las canciones más fuertes, con ritmo, o algo de rock.

Somos opuestos y sin embargo, nos atraemos. En mi corazón siento, que a pesar de su intento por parecer rudo y desenfrenado, alguien sensible y tierno se esconde detrás. Lleva un collar con un dije de cruz en el cuello, todos los días y en todo lugar. Como yo, cree en un Ser Todopoderoso que nos ampara bajo la fe y nos impulsa a ser mejores personas. Entiende que hay un propósito de vida que todos tenemos y es apasionado cuando habla de cómo cumplirlo.

Sigo caminando por los pasajes, mientras la concentración se me pierde un poco entre diversos pensamientos. Salgo de este letargo cuando algo me llama la atención… ¡No puede ser! ¡Tienen el libro de Calvin & Hobbes, el primer volumen! Está en inglés, pero no importa. Este libro es una joya. Noto que uno de los vendedores me mira con interés, se ha dado cuenta que me gusta y ya viene a darme su oferta. Dejo el libro antes que se acerque. Ahora no tengo dinero para llevarlo, pero ya sé qué puedo pedir como regalo de cumpleaños. Espero que mis papás puedan comprarlo, desde ya elaboro un discurso en mi mente, para insinuárselo. ¡Qué emoción!

Una nueva vibración me hace atender el celular. Había olvidado responder. Leo: “… Aun así, te quiero”. Sonrío tontamente. Esta ilusión está rompiendo poco a poco, todas mis barreras. Creo que quiero intentarlo…

Respondo: “Yo también”.

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