Reto- 7 Regalo de aniversario.

Resguardo una escena en mi vida que paso hacen algunos años pero el sentimiento y recuerdo permanecen intactos. Estaba con la chica que había soñado, una mujer con una alegría tan grande que se contagiaba, no se definía a sí misma como todos lo hacen, guardaba en su corazón un amor por Dios muy grande, se presentaba como un agente de cambio donde sea que se encuentre, cada vez que sonreía mi corazón se aceleraba tanto que mis palabras comenzaban a ser torpes y me ganaban los nervios.  Fuimos los mejores amigos por mucho tiempo y después dimos un gran salto, comenzamos una relación.

Por toda la amistad que nos precedía teníamos mucho aporte para el nuevo compromiso que habíamos iniciado, estábamos agradecidos con Dios por habernos encontrado. Ambos dábamos mucho de nosotros y nos sorprendíamos con detalles y regalos pero nada se igualaba a nuestras charlas prolongadas, nos contábamos todo de nosotros, desde lo que hacíamos en nuestro día hasta lo que soñamos. A medida que el tiempo pasaba nuestro amor se hacía más grande. Un buen día para celebrar una fecha importante me atreví a sorprenderla con algo que no se esperara, quería que se convierta en un recuerdo que atesore en el alma, con semanas de anticipación había escrito para ella, yo sabía que le gustaba todo lo que le dedicaba, también había comprado globos de helio, un arreglo de flores que simulaba ser un cachorrito y por último sus chocolates favoritos. Nos veíamos todas las mañanas para acompañarnos a tomar el trasporte y cada quien irse a su respectivo colegio, el día que le daría la sorpresa me encontraba más nervioso que nunca, me sudaban las manos y nuevamente mis palabras se entorpecían, eso me delatada. Meses atrás tenía en mi interior un dilema acerca de esta sorpresa, ya que ambos estudiábamos en la mañana y nuestros colegios estaban en direcciones  opuestas, ella estudiaba en el poniente y yo en el oriente, para poder cumplir mi acometido debía de faltar a mis primeras clases, recuerdo que en mi horario de toda la semana iniciaba con matemáticas y no tenía problemas con esa materia, me preocupaba más administración porque había que memorizar muchos conceptos y aprender algo de memoria me costaba mucho esfuerzo, soy muy olvidadizo o tan solo memorizar no es lo mío. Mi plan se resolvía si conseguía llegar antes que termine el descanso, de ese modo entraría a la clase de administración y todo al plan abría funcionado. El mayor problema lo tenía conmigo,  mi sentido de responsabilidad apuntaba a que debía de ir al colegio y pensar en el regalo para otro momento pero no me idee una mejor oportunidad ya que mi novia tenía múltiples ocupaciones después de la escuela y aún no formalizábamos con sus papás. Eso hacia complicado que pudiera dar la sorpresa en otro momento.

Estaba decidido a hacerlo, tenía todo listo, nos despedimos en el trasporte y me fui presuroso al lugar donde tenía todo resguardado para llevarlo hasta su colegio, me traslade en taxi ese día, era una carrera contra el reloj ya que ella llegaba a la escuela en muy poco tiempo y la idea que tenía en mente fue que cuando ella llegara, yo estuviera en la puerta esperándola. ¡Fue todo un éxito! Llego al colegio y no sabía nada aún, cuando bajaba del trasporte solo escuchaba rumores, que bonito arreglo, mira que detalle, ¿Quién será la novia de este chico? Hasta que bajo por ella misma y me vio, sus ojos se hicieron pequeños como si quisiera llorar, su rostro se sonrojo, se mordía los labios y me veía con amor, con su voz quebrada me dijo ¡gracias mi amor! Mientras me abrazaba y llenaba besos. Fue la mejor mañana que recuerdo, llegue tarde a la escuela pero todo el esfuerzo había dado fruto, su sonrisa al retirarme y su mirada fueron el mejor detalle. Me dejo un buen sabor de boca esa mañana. Para mi gran fortuna ese día las primeras clases no se impartieron debido a que la escuela había convocado a algunos maestros a una reunión, me alegro tanto haber tomado esa decisión aunque quebré algunas reglas para lograrlo, no me arrepiento de haberlo intentado.  

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Jose Can
Author: Jose Can

José

Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Como hablamos en el vivo, enfócate en el hecho, la anécdota.

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