Reto # 7 Prioridades

Lolo:

Preparaba mi clase del día siguiente, y tenía la cabeza revuelta por una serie de mensajes que había recibido de un chico, del cual te hablé antes. Tenía diecisiete años y él nunca me dijo que pretendía al haberme besado, no una, sino en varias ocasiones. A veces tiendo ser inocente en ciertas cuestiones, pero él era un enigma del cual nunca obtuve una respuesta, por más racional que fui o que soy.  Como fue fluyendo la conversación,  y él fue expresando que  fui su  imposible y que quería poder hacer realidad aquellas ilusiones que yo le había despertado y no se atrevió a decirme porque, éramos como una princesa y un plebeyo. “Vaya”, me dije pillada por sorpresa por su valiente y melancólico mensaje. Me enaltecía diciéndome que siempre fui una descomunal y extrovertida chica que lo intimidaba. 

Había dejado de poner atención a sus palabras, para poner orden en las ideas que estaban fluyendo en mi cabeza, y lo hice ante la pregunta a la que me llevo todo, ¿Qué es lo que quería al decir todo aquello? Quería respuestas y como más cabeza que sentimientos que soy,  se lo pregunté directamente. Tardó en responderme, y en esa espera, fui haciendo una comparación entre lo que soy  y lo que él decía que siempre he sido: Me gusta reír y hacer reír,  y él era muy distante conmigo. Tengo un carácter demandante, en eso coincidíamos, pero no se imaginaba en lo más mínimo cual adepta era a  la soledad; la había abrazado como mi amiga y  la prefería mil veces que a cientos de personas a las que debo sonreír por obligación. Me consideraba una chica amable, pero fría con aquellos que mi intuición me causa escalofríos.  Al él responder con las mismas palabras,  le escribí  con mi más sincera voz; que podía comprender lo que decía y que lo había vivido recientemente con alguien más. Pero estaba feliz y mi prioridad en la vida era y siempre seria ser feliz. Y que no jugara con mis sentimientos, porque no se lo iba a permitir. Él respondió al instante que no era esa su intención, pero que iba a insistir en que fuéramos algo más. Las alarmas se me prendieron entre las orejas y los ojos y sonaba locamente en mi mente. Algo que he tenido como un mandato y nunca voy a olvidar, es que voy a hacer las cosas correctas, por más que duelan,  porque odio que nos den una ilusión y luego nos tiren al suelo, como si no valieras nada. Y darle una esperanza a él, era ser una arpía.  Así que, con mucho pesar e imaginándome cuanto me odiaría, le dije que estimaba su valerosa y aplaudible acción, pero ya había alguien más, a quien no le iba a fallar, porque otro vino con dulce palabras. Que me comprendiera, que fui y seré una mujer de prioridades y Eduardo era mi prioridad.

Por fuera me sentía muy rígida, pero por dentro estaba casi exangüe, y tu Lolo, eres a quien no quiero fallarle. Después de un par de horas, solo me respondió que su alma había sido liberada y que me cuidara mucho. Le desee lo mismo y que sería alguien importante en un tiempo que ya fue.  Me imaginé dándole un suave beso en la mejilla.  Aunque ese fue el último pensamiento que pude tener antes de que mi mente se ahogara en un sueño profundo.  

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Author: andyliz36

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