Reto 7 Mi molestia conmigo

¡No podría estar más enojado conmigo mismo! ¿Cómo es posible?, ¿cómo me atreví?, ¿en qué tipo de agujero sin fondo he caído? ¡Mi decepción es tan grande que en este momento no me atrevo a verme al espejo!

Y no podría ser para menos, ¿dónde quedaron los diplomas del mejor promedio en los grados escolares? ¿de qué me sirve la mención honorífica por promedio en la maestría? ¡Esto es un desastre!

Aún recuerdo el efecto Pigmalión* de cuando era niño; mi madre decía de manera frecuente a sus conocidos: “Mi hijo es el primer lugar de su grupo”, “Mi hijo siempre saca buenas calificaciones” y muchos halagos más que lograron que invariablemente en mi vida académica lograse buenos resultados.

Pero hoy veo mi realidad y me duele, entristece y encoleriza. Quiero degustar un refresco, un antojo de comida chatarra, salir de visita a ver los familiares y… ¡no se puede! Los gastos rebasan a los ingresos y cuidamos hasta el último centavo porque mi salario no es suficiente. Bien lo dijo Steve Jobs en vida: “Si tú no trabajas por tus sueños, alguien te contratará para que trabajes por los suyos”.

¿Y que me falta para lograrlo? ¡¡¡Actitud!!! Eso es todo. Me sobra experiencia, he devorado libros, cursos, en mi empleo reconocen mis conocimientos y forma de redactar y ¿qué hago con todo lo que sé…? ¡NADA! Absolutamente nada.

Pretextos no tengo, no soy joven para que duden de mi experiencia, no soy tan viejo para desconocer las tecnologías (presumo, muchos acuden a mi para hallar una solución), y tengo las herramientas, la experiencia y el mercado para hacer algo diferente.

¡Se acabó! Hoy será diferente, tengo más tiempo que nunca y debo aprovecharlo.

 

Efecto Pigmalión: Proceso mediante el cual las expectativas o creencias que depositemos en una persona modificarán su comportamiento haciendo que cumpla dichas expectativas.

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