Reto 7: Firme decisión de respeto

Dicen que en la vida las mejores decisiones se toman cuando las personas tratan de ensuciar lo que eres, y no lo permites,  que es en la juventud cuando uno define su carácter y determinación, pues como bien diría Carlos Cuauhtémoc Sánchez: “La madurez de un joven se demuestra en que tanto puede mantener sus principios rodeado de gente que difiere de ellos“.

Era un día de verano,  tan caluroso que de la frente escurrían gotas de sudor, el cielo tenía un bello tono claro, las nubes se notaban esponjosas y poseían un lindo color blanco.

Me había despertado temprano porque no podía seguir esperando a que llegaran mis amigos para podernos ir a disfrutar el día que tanto habíamos planeado en el parque acuático cerca del pueblo.

Cuando por fin arribaron, de último momento mi madre se ofreció a llevarnos, así que llegamos ante de lo previsto. Al llegar, nos bajamos del auto y, cual niños pequeños, corrimos hacia la puerta de entrada. Mamá me llamó antes de que pudiera entrar y me hizo volver a la ventana del coche. Durante unos segundos me observó a los ojos, estiró su mano para depositarla tiernamente en mi mejilla, y dijo con dulzura pero también con firmeza: “Confío en ti. Recuerda que eres una mujer valiosa y que tienes un gran futuro por delante. No olvides lo que eres.”

No entendí en ese momento lo que había acabado de decir, así que me limité a asentir, me despedí de ella y volví donde mis amigos para poder entrar.

Dentro, se encontraba un pasillo largo y recto hecho de cemento, con grandes árboles en ambos lados que parecían guardianes custodiando la entrada de un palacio. A la derecha se podían apreciar unos coloridos juegos infantiles, un campo de minigolf  y una pequeña tirolesa. 

Mientras avanzabamos, del lado izquierdo se podía distinguir una cancha de volley, sobre  el verde y húmedo pasto del jardín. Continuamos caminando, y cuando dirigí la mirada hacia el frente, ahí estaba él: alto, de tez morena y con una sonrisa en los labios. Apresuré el paso hasta llegar a sus brazos y hundirme en un romántico beso.

El resto del día se tornó divertido, nadamos, jugamos en la cancha e incluso condujimos en autos pequeños de carrera.

Llegó la hora de comer, así que comenzamos a sacar los refrigerios que habíamos preparado, y anuncié que iría a cambiarme. Él se ofreció a acompañarme y fuimos juntos hacia los vestidores. Me disponía a entrar cuando me tomó de la mano y me preguntó si me gustaría que estuviera dentro conmigo.

No dije nada, así que se apresuró a hacerlo y cuando reaccioné, estábamos los dos juntos dentro de ese cuarto tan estrecho y con muy poca luz. 

Comenzó a jugar con mi cabello, y poco a poco se acercó para besarme.  A mí me gustaba estar con él, y besarlo me hacía sentir bien, así que lo permití, pero mi corazón comenzó a acelerarse, y mis manos sudaban cuando introdujo sus manos bajo mi traje de baño y lo comenzaba a quitar.

Entonces a mis pensamientos llegaron las palabras de mamá. Tal  vez ella sabía o presentía que él iba a ir, pues era mi novio pero no estaba de acuerdo con ello porque sabía que era dos años mayor que yo, y que seguramente tenía viles intenciones conmigo.

Yo pensaba que solo exageraba, pues a la edad de 15 años, una chica cree que su pareja la ama verdaderamente. Sin embargo, jamás me había encontrado en una situación como esa, y las palabras de mamá retumbaban provocando un gran eco en mi cabeza.

¿Qué estaba haciendo? ¿Acaso eso era amor? ¿Él lo hacía porque me quería?  Mi mente se hallaba dentro de un laberinto de ideas, donde una posible salida era aceptar que siguiera haciéndolo y dejarme llevar, y otra más certera era mantener los principios que me regían como persona.

Recordé a mi padre también, él me había dado herramientas maravillosas que llenaron mi mundo de iniciativa y decisión: libros. Libros como los ojos de mi princesa y juventud en éxtasis, donde se menciona que tanto el amor como el sexo deben engrandecernos y hacernos sentir amados; que debemos sentirnos seguros de dar ese paso tan importante porque es un peldaño significativo en la vida de una pareja, que probablemente defina muchas decisiones y cosas en el futuro. 

Pensé también en las clases del Profesor Mauleón, quien nos hablaba de jovencitas que se habían embarazado inesperadamente, y que se vieron obligadas a abandonar la escuela… Yo no quería aquello, pues en el futuro me imaginaba como una gran neuróloga o psiquiatra tal vez.

Luego me di cuenta de que eso que estaba sintiendo no podía ser amor, pues se comenzó a apoderar de mí un temblor incontrolable, acompañado de un miedo familiar que había experimentado aquella vez cuando años atrás mi tío intentó abusar de mí.

No quería eso, y fue cuando entendí las palabras sabias de mi madre. Abrí los ojos, retiré sus manos de mi cuerpo, tomé mis cosas y salí del vestidor.

Regresé donde estaban mis amigos, que de inmediato notaron que me hallaba alterada, y sin decir nada me abrazaron.

Él no fue a verme después de eso. Ni siquiera se despidió cuando se marchó. Solo volteó para dirigirme una seca mirada, negar con la cabeza e irse.

Después de llorar amargamente por ese acto de incomprensión y ego, comprendí que el amor es  puro, que no debe ensuciarse con morbo, y que cuando una persona me amara de verdad, sabría respetar mis decisiones y convicciones. Imaginé que tal vez habrían quienes lleguen con las mismas intenciones que él, pero estaba segura de que me iba a mantener firme con respecto a lo que creo, y que algún día encontraría no a quien me complemente, sino a quien aún sabiendo que yo sola estoy completa, tenga deseos de acompañarme en este camino y firme decisión de respeto.

                                                                                        Adri Flores

vic21spring
Author: vic21spring

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. romina

    Recuerda lo que mencionamos cuando hablamos de anécdota. Hay partes, bien escritas realmente, pero que sobran. Enfócate en el PG. La conexión muy bien.

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