Reto 7. Dilema

-Dilema-

 

Cierta mañana, caminaba por los pasillos de la Escuela de Medicina de la UNACHI. Estaba perpleja porque el profesor de físico-química me acababa de comunicar que había reprobado su asignatura ¡Esto no me puede estar pasando! Pensé que con la nota de laboratorio estaba salvada ¿Qué ocurrió? Asistí a todas las clases, realicé cada experimento y en el trabajo final hice la parte que me correspondía. Ah, pero lo que yo no sabía era que, al entregar el proyecto final, mis compañeras no me anotaron como participante; por lo tanto quedé sin la nota. Así que, hice todo lo que pude; lloré, reclamé, luché pero nada valió, era un hecho: tendría que repetir todo el semestre si quería continuar mi carrera de medicina. 

Salí de allí con mis ojos inundados en lágrimas. No caminé, como de costumbre, hasta la parada del autobús, sino que subí en el primer taxi que vi. Sólo quería llegar rápido a mi casa para estar a solas. Necesitaba tiempo para asimilar lo ocurrido esa mañana. Tenía que buscar alternativas, tomar una decisión y contárselo a mis padres; así, en ese orden. 

Aproveché que mi madre estaba trabajando y mi hermano aún no llegaba del colegio, para terminar de descargar toda la rabia y desesperación que sentía; la almohada fue mi confidente. Debía decidir si esperar todo un semestre para recuperar esa materia o si me cambiaba de carrera. Cuando me encontraba un poco mejor, me dispuse a reflexionar.

Tengo que accionar, no puedo solo sentarme a llorar y a ver los días pasar, ésta no soy yo. Me gusta ocupar mi tiempo en cosas productivas ¿Será que me apunto a algún curso, de inglés o escritura, mientras tanto? O ¿será que pruebo con una nueva carrera? Es que no me gusta la idea de reprobar porque siento que así no seré buen médico. Pero, ¿qué otras opciones tengo? Podría estudiar música porque sé cantar, puedo terminar de aprender a tocar el piano o guitarra; sin embargo, así no explotaría mi capacidad intelectual al máximo ¿Y psicología? Soy muy buena observando la conducta humana, tengo buen sentido común y me gusta ayudar a los desorientados o confundidos. Además, me sale natural, no me esfuerzo en hacerlo y lo disfruto. Creo que psicología sería una buena opción para estudiar. Y si no me gusta, tengo la oportunidad de volver a medicina en el segundo semestre. 

Cuando conversé con mis padres, recibí su apoyo y comprensión como siempre. Porque he sido una buena hija la mayoría del tiempo. Reconocen que soy responsable y comprometida, que no voy a decidir algo para luego lamentarme; saben que daré lo mejor de mí y que exprimiré todos los conocimientos al máximo, si me llega a gustar la carrera escogida. 

Para no alargar más la historia, me matriculé en psicología y me sentí como pececillo en el agua. Me gradué con honores y con muchas ganas de poner en práctica mis conocimientos. Hoy, soy neuropsicóloga en un prestigioso hospital materno-Infantil. Y no me arrepiento, del curso que tomó mi vida, con aquella decisión. 

-Saranyi Drisselley-

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Recuerda pensar en el lector. Elige aquella anécdota que realmente pueda atraparlo.

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