RETO 7 – ¿DE QUÉ SABOR VAS A QUERER TU PASTEL?

Se acercaba la fecha del cumpleaños de su hermana y Manuel tenía pensado, como otras veces, llamarle por teléfono y felicitarla. Habían pasado muchos años desde que no se veían y en el fondo él quería verla, abrazarla y tener una buena charla con ella. Sin embargo, por uno u otro motivo, ese plan siempre se postergaba. Sobre todo, ahora que algo ocupaba la mayor parte de su tiempo.

Desde hace tres años abrió su negocio y nunca se había dado tiempo para descansar. La tienda le absorbía la mayor parte del tiempo y a él no le importaba. Al contrario, disfrutaba dedicarse en cuerpo y en alma a su proyecto. Siempre había sido un hombre de fe y de compromisos, y por lo tanto no se desanimaba al menor fracaso. Todos los días despertaba temprano porque creía en la idea de que el tiempo hay que aprovecharlo al máximo, desde que la noche se esconde y los primeros rayos de sol se asoman. Era aferrado en cuanto a sus objetivos, organizado en cuanto a tiempos y disciplinado en cuanto a sus reglas. En la medida de lo posible comía sanamente y se ejercitaba antes de empezar con la rutina entre clientes, proveedores y supervisores.

 Sin embargo, en ese vaivén rutinario propias de sus actividades también fue acumulando una serie de estrés físico y mental del cual su cuerpo ya empezaba a reclamar. Pero él era necio cuando de lograr sus objetivos se trataba. Quizá por eso había aguantado tanto tiempo atendiendo el trabajo sin tomar descansos ni siquiera los fines de semana. Para no aburrirse y relajar su mente, en cuanto podía prendía su reproductor de música e invadía, si era de mañana, una bachata; a medio día una cumbia; por la tarde pop y al caer la noche una buena trova. Así era su rutina y él parecía estar bien.

Una tarde de febrero recibió una llamada. Era Josefa, su hermana. Lo estaba invitando a su cumpleaños número cincuenta, que estaba próximo a realizarse dentro de tres meses y que no quería un “no” como respuesta. Además, lo extrañaba y también quería verlo. Por más que trato de rechazar la invitación, no pudo.

La llamada lo dejó intranquilo. Esa noche no durmió. Ni en las semanas siguientes. En ocasiones sus clientes habituales lo veían pensativo y le preguntaban qué le pasaba, él solo sonreía y les decía que todo estaba bien. Desde pequeño se acostumbró a resolver sus problemas sin molestar a nadie.

Pero en esta ocasión la situación era diferente ¡Por supuesto quería estar en el aniversario de su hermana!, pero también no quería descuidar su negocio. Se había dedicado en cuerpo y alma a él. Durante mucho se desveló trazando planes, presupuestos, recursos y le costó mucho levantarlo y seguir de pie. Como él se hacía cargo de todo, hacer un viaje largo a donde radicaba su hermana, implicaba cerrar por varios días la tienda. Y eso se traducía en pérdidas.

Pero también estaba su cuerpo que le pedía a gritos unos días de descanso, su mente que le suplicaba distraerse escuchando otras cosas que no fueran números y su alma que deseaba no solo un simple apretón de manos de personas ajenas, sino el abrazo sincero que solo el ser querido puede dar. Parecía que tanto cuerpo, mente y alma se hubieran puesto en huelga y le exigían a su poseedor una tregua, un descanso, un respiro; porque de seguir así, no le auguraban mucho más tiempo seguir de pie ante su proyecto.

Manuel no tomaba decisiones a la ligera, pensaba siempre en los pros y en los contras. Por eso pasó varios días revisando números, viendo calendarios, estudiando la dinámica de los clientes. Estudió las perdidas y las ganancias que traería consigo su decisión. Analizó cada detalle de la operación de la tienda. Hizo algunas llamadas telefónicas y al fin decidió.

Hablo con uno de sus amigos más cercanos para ofrecerles un plan de trabajo. Lo dejaría a cargo de la tienda por varias semanas, no sin antes explicarle el funcionamiento y las reglas del juego. Ocupó una semana en enseñarle a su amigo Mauro todo en cuanto a la operación y la administración de la tienda. A veces es necesario confiar y Mauro era de todas sus confianzas.

Dos días antes antes del cumpleaños de su hermana, tomo su celular y le marcó:

“—¿De qué sabor vas a querer tu pastel”

alkysirez
Author: alkysirez

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Se trata de una anécdota. Recuerda, es un hecho, una situación, un instante.

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