Reto 7 – Atributos reales – ¡Chao miedo!

El momento había llegado. No había marcha atrás. Después de pasar semanas buscando e investigando sobre ofertas de vuelos, así como lo hago con todo en mi vida, tenía frente a mí en una ventana de Expedia un encuentro con mi propia cruzada, tal vez la más importante de mis veintes y para la cual, tenía solamente diez minutos para decidir: viajar o no, completamente sola por Europa.

Me costaba creer que, por fin estaba a un clic de poder cumplir mi sueño, uno por el que había esperado más de diez años. Mi fuerte creencia en el trabajo duro y la disciplina me mostraba los frutos de mi talento de no rendirme jamás y haber ahorrado sin descanso. Sin embargo, algo me detenía.

Con mi mano sobre el mouse y la música de Pink Floyd adornando el ambiente, trataba de analizarme a mí misma a una velocidad casi absurda. Quería esto más que nada en la vida, había observado en distintas webs con detalle hasta las calles y avenidas de los sitios que quería visitar. Era más que evidente que estaba lista para esto.

Pero seguía sin poder dar clic y contaba con sólo cinco minutos antes de que la oferta expirara. ¿Por qué no podía continuar? ¿Acaso me estaba saboteando? No, yo no soy esa clase de persona. Creo en mí y en la fuerza algo temperamental de mi carácter, me negaba a creer que justo a un paso de mi sueño más anhelado, no fuera capaz de apretar un botón. ¡Sentí rabia!

El analizar todo a fondo a veces era un arma de doble filo para mi propia paz mental. Me senté, tomé un respiro y vi con claridad algo que me impresionó: tenía temor por viajar sola, no porque fuera mi primera experiencia de este tipo, sentía miedo porque sería “mi debut” ante el mundo. Estaría completamente expuesta, sin ayuda de nadie y a merced de mi propia valía. Mis manos comenzaron a sudar y mi corazón latía a ritmo del reloj en la pantalla. Mi cerebro se dividía entre el temor a vivir y la aventura. 

Pero nunca he sido el tipo de chica que se doblega ante el miedo. Y menos con un sueño de por medio. Cuando me doy cuenta de un atisbo de temor en mí, de inmediato actúo. Soy valiente y me consta. Con la claridad de haber despejado mis sentimientos y sabiendo que mi fe en mí misma en conjunto con la dulzura de mi forma de ser (el otro lado de mi fuerte carácter) sonreí con satisfacción mientras daba clic a la que supe de inmediato, se convertiría en la mejor decisión de toda mi vida. Era un hecho: ¡Chao miedo!  me iba no sólo a Europa, iba a empezar mi camino en el mundo.

adri18bg
Author: adri18bg

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. kayuri.books

    Conecte tanto con tu texto. ¡Me hizo recordar a la primera vez que viaje sola y todo el miedo que sentía! Pero valió totalmente la pena. Te felicito ✨

  2. romina

    Está bien desarrollado el texto, como anécdota realmente se queda algo flojo porque no es algo curioso, que genere algo al lector, pero la técnica sí está aplicada.

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