RETO 7

Era horario de clases, esperábamos al docente encargado en ese momento, pero no llegaría por cuestiones personales y como brigadier de salón estaba encargado de que se mantuviera el orden mientras llegaba la docente. Pero mis compañeros no la pensaron dos veces y empezaron a juguetear en todo el salón, entre bromas y empujones se veía que se divertían bastante, así que decidí no decir nada, porque incluso yo quería ser parte de aquella diversión.

Hasta que llego un momento donde pasaron los límites, estaban rompiendo sus mochilas, con tijeras y jalones, destrozaban sus bolsos. Ello no iba conmigo, porque mis padres siempre me enseñaron a valorar las cosas que tenía, dentro mío pensaba, como podían romper sus bolsos, ¿que acaso no valoran el esfuerzo de sus padres?, no entendía lo que mis ojos veían, no supe que hacer, yo, ya había sido cómplice al no decir desde el principio lo que sucedía, temía al cómo  reaccionarían mis compañeros al ser llevados a la regencia del colegio, a la serie de molestias que recibiría al delatarlos, era complicado tomar un decisión. Supe que había cometido un error desde el principio al no darles un alto y no cumplir con mi compromiso, tenia que arreglar las cosas y decidí llamar al regente, el cual llamó la atención a todos por lo sucedido, sabía que había tomado una buena decisión al final, pero no esperaba que me tomaran de ejemplo en aquel instante, recuerdo cada palabra…‘’Miren a su compañero, deberían seguir su ejemplo y no cometer esta clase faltas’’. Quería desaparecer en ese instante, quizá debía sentirme orgulloso, pero la falta que yo había cometido en el principio no me dejaba en paz y solo agache la mirada, esperando que aquella escena terminara.

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