Reto 7

Por alguna razón me encuentro en el auditorio de la escuela fuera del horario de clase, en media hora empezaría la selección de estudiantes quienes participarían en el concurso anual de declamación. Trataba de comprender en qué momento había aceptado en ser parte de esto al mismo tiempo buscaba algún lugar para sentarme, nunca me he considerado un declamador innato es más muchas veces tuve temor hablar en público, pero si practicaba con tiempo de anticipación lo que tenía que  decir no me iba tan mal; ese es el motivo por la que mi maestra de lenguaje al escucharme recitar un poema de Neruda en su clase, decidió que debería participar en la selección, además el salón estalló en aplausos aquella vez ¿qué podía salir mal?

Para empezar me tocó el poema” los heraldos negros” de César Vallejo, uno que si bien es cierto es el más conocido del autor, no lo sentía parte de mí al leerlo, habla sobre la guerra, la miseria y la crudeza del ser humano, por mí parte me inclinaba más en lls poemas románticos y de amor no correspondido, de letras dulces y profundas que de cierto modo me identificaba.

Tuve el fin de Semana para pulir la entonación y los ademanes, sin duda alguna el lunes todos serían testigos de tal majestuosa interpretación. Entonces ¿por qué me encuentro arrugando el papel y pidiendo a Dios que todo lo escrito en el se quede dentro de mi cabeza? 

Había desperdiciado dos días posponiendo las prácticas para el domingo y el sábado sólo sería de ocio, sin pensar que ese domingo sería débil y caí en la invitación de una pequeña fiesta en la casa de un amigo, bueno, al menos regresando de aquella reunión empezaría sí o sí a practicar.

Fuese como fuese me encontraba bebiendo alcohol y en mi cabeza daba vueltas la frase “es tu último año de escuela, disfrutalo”  como si tratara de justificar el porqué no me encontraba en casa en esos momentos. Sentía un dolor leve en la cabeza y algo de náuseas poco a poco se lleno el auditorio, el presentador inicio llamando a los participantes de a uno, todos eran recibidos con aplausos.  ‘Eres un tonto, te confiaste y ahora no sabes que decir allá arriba,  tu ego se alimentó por los aplausos de aquella vez y hoy estás temblando’ me decía frustrado arrugando más el papel.

Poco después levanté la vista, habían pronunciado mi nombre y tuve que ir, estuve delante del público en su mayoría eran los demás participantes y algunos maestros, ya en el podio pude sentir las miradas sobre mí, era alguien tímido pero con mucha valentía, nunca me gustó quedarme con un “¿qué hubiera pasado” ahí me encontraba temeroso e inseguro, pronunciando los primeros versos, y luego no supe que decir, todo fue blanco en mi mente, un silencio incómodo invadió el auditorio. Salí avergonzado del lugar sin decir nada más, baje las escaleras apresurado, llegue al baño de varones y vomité, quise sacar toda la vergüenza que pase y eliminar de mi organismo todo rastro de petulancia que en algún momento sentí.

 Desde ese día nunca más volví a declamar y quizá también aprendí a no dormirme en mis laureles. 

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renorseless96
Author: renorseless96

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