Reto 6: Vale la pena

Nuevamente me dirigo a mi nuevo amigo y lector e.m.c.o nuno10.

El sonido del canto de las aves entra a través de la ventana, acompañado de los primeros rayos de sol, y de todos los lugares de mi cuerpo recostado en el sofá, donde pueden llegar, deciden depositarse cálidamente en mi rostro.

De  pronto, el sonido de la puerta al abrirse del cuarto de mamá, retumba entre mis pensamientos e instantes después me exalta sentir sobre mi cabeza la mano de su esposo.  Como un acto de instinto la retiro rápidamente y me levanto de golpe. Mis recuerdos me abordan y dirigen al pasado… Erick, lo que a continuación escribo es una historia que jamás he externado, y sé que estará segura entre tus manos.

Hace tiempo, a la edad de 7 años, cuando aún mis padres seguían juntos, sufrí en casa de mis abuelos un acontecimiento que sé que jamás olvidaré.

Me encontraba en la sala de mi tía, frente al televisor; mamá me había dejado ahí para que pudiera distraerme un poco, y al retirarse me dio un tierno beso en la frente, acarició mi mejilla y regresó donde los demás.

Debí estar muy inmersa en la caricatura que pasaba, pues no escuché el rechinido de la puerta cuando abrió, ni su presencia cuando se sentó al lado mío. Me dí cuenta que alguien me acompañaba hasta que él dijo: “Hola pequeña”.

Volteé la mirada, y de inmediato identifiqué a mi tío Pablo. Él no me agradaba porque su manera de mirarme era muy extraña y siempre estaba extremadamente callado. Me alejé de él, pero rápidamente tomó mi brazo, y con un repentino movimiento me colocó sobre sus piernas. Quise gritar pero mi intento fue nulo al darme cuenta que una horrible sensación de terror se apoderó enteramente de mí, y que al abrir mi boca no pude emitir ningún tipo de sonido. Entonces él me tomó con aún más fuerza y me besó.  No tenía la fuerza suficiente para soltarme, forcejeé inútilmente, hasta que escuché que alguien abría la puerta.  Gracias a eso, él me soltó y me colocó de nuevo donde estaba, al tiempo que se dirigía rápidamente al baño.

Mi tía abrió la puerta, observó las lágrimas que escurrían por mis mejillas y gritó el nombre de mamá.

No podía hablar, solo suspiraba como si la vida se me fuese a acabar. Ella me tomó entre sus brazos y no me soltó hasta que el llanto cesó.

No pude nunca contarle lo que sucedió.  Desde aquel momento no puedo tolerar que un hombre que casi no conozco toque siquiera un cabello mío.

Sin embargo, aunque existieron días en los que deseaba no haber ido a visitar a los abuelos, no haber permitido que mamá me dejara ahí sola e incluso no volver a ver a mi  tío jamás y que desapareciera de la faz de la tierra, hoy me doy cuenta de que no todos los hombres tienen malas intenciones.

Ahora que tengo 18 años, y  que considero me ha tocado madurar demasiado pronto, he logrado entender que así como hay personas que desean hacer mal a otros, también hay quienes ofrecen amor y sinceridad sin esperar nada a cambio, y que ofrecen y dan toques que engrandecen para hacernos sentir amados.

Después de ese doloroso pasado, hoy he brindado apoyo a una mujer que ha sido víctima sexual y psicológica de su pareja,  ofreciéndole, con la ayuda de mi madre, un nuevo hogar, además de una salida de aquel tormento.

Hoy, después de haber pasado por aquella terrible escena, me he levantado con la ayuda del poder de la palabra, ofreciendo conferencias y discursos acerca del significado de valorarnos como seres humanos y la importancia de no quedarnos callados ante los desafueros de la humanidad.

Dios me ha dado la entereza necesaria para sobrellevar y controlar todo aquel dolor, convertirlo en experiencia y fortaleza de mi día a día. Me ha hecho una guerrera y defensora de mis batallas, así como una fiel amante de la vida, la cual tiene un sentido hermoso, y sería injusto pensar que solo por un momento desagradable, una experiencia dolorosa o un oscuro pasado no vale la pena vivir, pues puedes volver de tu dolor un aprendizaje, y ayudar a las personas que te rodean a lograr un cambio en ellos mismos, para luego conseguirlo con los demás. 

El día se encuentra muy claro ya, y las aves no han dejado de cantar. Me he levantado del sillón para darle un fuerte abrazo a mi madre y estrechar la mano de su pareja. 

Efectivamente, vale la pena continuar.

                                                                                       Adri Flores

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Author: vic21spring

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Esta entrada tiene 6 comentarios

  1. romina

    Adri,
    Ya tienes el tema, una vez que logras atrapar la emoción es necesario el trabajo de escritura. Lectura, corrección, buscar que cada oración tenga sentido, razón de ser en el texto.

  2. Salma

    Me parece que desde el título de tu escrito comunicas el enfoque del mismo. A pesar de contar una historia difícil y muy personal, sobresale el hecho de tu valentía y fortaleza al superarla. Muchas gracias por compartir.

    1. vic21spring

      Gracias a ti por darte un tiempo para leerme. Agradezco y aprecio tu sincero comentario.

  3. Estimada Adri, me encantó la enseñanza de la historia y la forma singular que tienes para hacer el cierre de tus escritos..Se nota con claridad que es real, la conexión está presente y también hiciste una excelente elección del pasado significativo..Sigue así. Un cálido abrazo, tu buen amigo Emco Nuno.

    1. vic21spring

      Gracias por tu sinceridad e interpretación. Seguiré adelante con este gran proyecto.

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